sábado, 12 de mayo de 2012

2012-05-11 - Ara Musa Honra + Mojinos Escozíos – La parodia más acertada del rocanroll

Cuando la sala Penélope decidió apostar por la buena música en directo, ésta empezó a escribirse con mayúsculas. Y es que la “mecenas musical” de la madrileña calle Hilarión Eslava ha renovado su imagen más pachanguera para fijar su objetivo en la buena música, arropada por el ambiente más barroco y lujoso de su decoración. Como adelanta el dicho popular hay que renovarse o morir y la sala ha optado por la renovación. La calurosa noche del viernes 11 de mayo corroboraba esa apuesta la fusión más sabrosa de Ara Musa Honra y el rock más “glamouroso” de los sevillanos Mojinos Escozíos.


A las nueve de la noche Ara Musa Honra empezaba la difícil tarea de caldear el ambiente previo a la actuación de Mojinos Escozíos. En algo más de media hora no solamente divirtieron sino que convencieron al respetable con un repertorio muy bailable, con pinceladas de rock y rebosante de ritmos latinos, tan sugerentes como sugestivos. Canciones como Ganas”, que abre su nuevo disco titulado “Musarañas”, o “Carmela”, lograron el objetivo que el septeto, liderados por una siempre participativa Araceli, tenía en mente: divertir y divertirse. ¡Que los sueños nunca paren!  


Dicen que la fórmula que determina la grandeza de un grupo es que el público sepa qué tema va a interpretar al escuchar los primeros acordes. Esta fórmula es perfectamente aplicable a Mojinos Escozíos que a las diez en punto de la noche salían a escena dispuestos a endulzarnos una vida llena de hipotecas, recortes, banqueros y políticos corruptos. Y lo consiguieron. En las dos horas y cuarto de actuación, bises incluidos, el respetable, que una vez más acudió en masa a la sala Penélope, los sevillanos nos hicieron olvidar las penurias de una vida que nos asfixia pero que no termina de ahogarnos gracias a gente como ellos. Abrieron de la mejor de las maneras con “Qué güeno que estoy“; para entonces el frontman ya se había metido al público en el bolsillo de sus mallas, un público que se divirtió de lo lindo con la cercanía, con la verborrea más irreverente y el desparpajo más surrealista de “El Sevilla”, que le comentaba al resto del grupo: “Quillo, esta gente va a gritar todo lo que queramos”.


Luego acudirían a su obligada cita algunos de sus temas más conocidos. Canciones como “Niño joé”, “¿Me has Dicho Borracho?” (“El Sevilla” ya se bebía las cervezas de un trago), “Ueoh”, “Eco”, “Soy guay” (aderezada con unas bragas lanzadas al escenario y que el frontman se colocó en la cabeza parodiando al inmortal Jimi Hendrix), “Musho gay”, la nostálgica “Ya no me veo la pisha”,  Las burbujitas”, “Federico”, “La pastilla de jabón”, “No tienes huevos”, o “Mi jefe”. Para los bises los sevillanos reservaron los temas “Al carajo”, “Las niñas del colegio de la Salle”, “Sevilla capullo”, para terminar con “No vale pa' ná”, canción que sirvió en varias ocasiones de enlace entre los monólogos y el repertorio.
 

Como decía Porky, el cerdito más famoso de Warner, eso es todo amigos. Un concierto (el de “Los Mojinos”) en el que las canciones y los monólogos (esta vez dedicados a Zippy", “El Puto”, “Vidalito”, “Chicho” y Esteban, los músicos que tan magistralmente acompañaron y aguantaron las historias de “El Sevilla”), viajaron juntos y cogidos de la mano. “Sevilla”: tú si que vales.

jueves, 10 de mayo de 2012

2012-05-03 - Sala Arena - Michael Schenker and Friends

Dicen que quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija. Este clásico entre los refranes sigue vigente desde que el anónimo autor de “El Lazarillo” aconsejara a su personaje arrimarse a la protección de "los buenos". Y Michael Schenker, que seguro que conoce el refrán, supo arroparse por músicos de la categoría de Doogie White, voz, (Rainbow, Yngwie Malmsteen), Herman Rarebell, batería, (Scorpions), Francis Buchholz, bajo, (Scorpions) y Wayne Findlay (Slavior, Vinni Moore), teclado y guitarra, para ofrecernos, en la tarde noche del pasado jueves tres de mayo, un sublime concierto que será recordado durante mucho tiempo.

Pasaban unos minutos de las ocho cuando empezaron a caldear el ambiente Karelia, una banda del vecino país galo que cumplieron con la difícil tarea de abrir el apetito musical como teloneros en un concierto de Michael Schenker, como ya lo hicieran en la gira por tierras galas de los germanos Scorpions. Treinta minutos de rock agresivo, directo, aliñado con temas propios – “Restless” - y alguna versión como “Show must go on”, que rindió merecido homenaje a Queen, dejando la (buena) impresión de ser un grupo sin excentricidades instrumentales pero muy conjuntado.


A las nueve y media de la noche pisaba el escenario de la sala Arena un esperadísimo Michael Schenker, para deleitarnos con la instrumental Into the arena”, y “Armed and ready”, ambas incluidas en el primer disco en solitario del alemán, el titulado “The Michael Schenker Group”, y con las que transformó en adrenalina la más de media hora de monótona espera entre grupo y grupo. También acudirían a su obligada cita Lovedrive” y “Another piece of meat”, rescatadas del repertorio de los también alemanes Scorpions, y en las que el rubio guitarrista dejó la huella de su talento, Cry for the nations”, “Let sleeping dogs lie”, “Cost to cost”, la preciosa y preciosista “Assault attack”, “Before the devil knows”, “On and on”, “Let it roll”, “Shoot, shoot”, rescatada del repertorio de UFO, la siempre vital “Rock you like a hurricane”, que enloqueció a los asistentes y cuyo protagonismo en el solo de guitarra esta vez recayó sobre los dedos de Wayne Findlay y “Rock bottom”, que con un espectacular solo de guitarra de Schenker dio por finalizada, tras hora y media de actuación, una primera parte de un concierto tan nostálgico como sublime.

No pasaron cinco minutos cuando el elenco de artistas pisaba de nuevo el escenario para deleitarnos con tres bises, “Holiday” y “Blackout”, de Scorpions, y “Doctor, doctor”, el ansiado éxito firmado junto a Phil Mogg (UFO) e incluido en el disco titulado “Phenomenon” y que enloqueció, más si cabe, a los asistentes que abarrotamos la sala Arena que para la ocasión se quedó algo pequeña para albergar tanto talento musical.


Durante la actuación Michael (muy agradecido con la entrega y el beneplácito de los asistentes) cambió de guitarra en varias ocasiones, todas ellas Gibson Flying V, unas veces de color blanco y negro y otras simulando la vidriera de una catedral. De los demás músicos decir que su maestría interpretativa habla por ellos: un siempre atento Doogie White, muy comunicativo y participativo - muchos le asociamos en poses y físico con el actor Jack Black (“Escuela de rock”) -, Herman Rarebell y Francis Buchholz, engranado a la perfección la maquinaria rítmica, y Wayne Findlay, rellenando los pocos huecos dejados por el guitar hero.

P.D.: A aquellos que leyeran en este blog la noticia que un servidor escribió anunciando la actuación del rubio guitar hero decirles que en la actuación no sonó “Attack of the mad axeman”. Otra vez será.

viernes, 4 de mayo de 2012

Mojinos Escozíos + Ara Musa Honra – Sala Penélope


Para presentar su último disco, el titulado “Mená Chatruá”, los sevillanos Mojinos Escozíos han elegido la madrileña sala Penélope (C/ Hilarión Eslava, 36), famosa por su exquisito gusto por la música (la buena), y el día 11 de mayo como cita obligada, después de cinco años sin tocar en la capital. Temas de antes, de ahora, de siempre, que se darán cita para hacer las delicias de los que asistamos, una vez más, a verlos y a disfrutar con ellos. Minutos antes calentará el ambiente la rumba fusión de Ara Musa Honra.

Timeline:
Apertura de puertas: 20:00h
Ara Musa Honra: 20:30
Mojinos Escozíos: 21:30

miércoles, 2 de mayo de 2012

Festival de Poesía de Guadalajara

Cinco poemas de mi autoría - "Pájaros de barro", "El Hombre", "La mariposa", "Y yo tan solo" y "Si tú estuvieras aquí" - seleccionados en el Festival de Poesía de Guadalajara. Podéis leerlos en el siguiente enlace: Festival de Poesía de Guadalajara

“No pretendo hacer poesía” – Toñy Espada – La Música y la Poesía caminan juntas y cogidas de la mano

“Esto es lo que soy y soy lo que siento,
que quieren que les diga…
no me arrepiento”.


Cuando Toñy me dijo que iba a publicar un libro contando (y cantando) la rutina más inconfesable de su alma, un servidor supo que al mismo tiempo que ella cumplía su sueño también se cumplían los míos. Compañeros (y sin embargo Amigos) de profesión, la de melómanos y periodistas que apuestan por un periodismo cercano en el que los artistas además son personas, a Toñy y a mí nos une algo tan en desuso como el corazón. “No pretendo hacer poesía” es el sugerente título de su primer poemario, seguro que el primero de una lista interminable, y en él descubrimos que la Espada” da lecciones, sin ir de maestra, de sentimiento sincero, ese que aflora en contadas ocasiones y cuyo adictivo sabor solo endulza la pluma de unos cuantos elegidos. Leyéndola aprendemos a olvidar - “buscaré la receta que me mandó el médico, aquel prospecto que decía: OLVIDA” -, a degustar la tristeza - “triste como la novia sin novio y el amor sin odio” -, o la soledad - “esa amiga que no te deja tirada… que no se aparta de ti, ni se va de madrugada” -. Con ella descubrimos que el tiempo es “el peor de los inventos”, que hay itinerarios errantes que conducen a la muerte, “la más puta y traicionera”, a habitaciones de hospital en las que se descuentan las horas o a anhelos – “irremediablemente, te estoy echando de menos” - que como la indiferencia matan más que las balas. Sean partícipes de la nostalgia de este puñado de versos que pasean por la cuerda floja toda su vida, esa que se atreve a saltar sin red al abismo del latido y la corazonada más visceral. Porque cuando se tiene corazón la Vida aprieta más pero hace menos daño.


Los que me conocen más que yo dicen de mí que soy un buen marido, un mejor padre y un Amigo de mis Amigos, aquellos que como Toñy enseñan que el corazón es la verdadera patria del Hombre. Con su primer poemario y sin pretender hacer poesía ha conseguido muchos discípulos de sus palabras. “De no haberte conocido, ¿qué parte de mi alma se habría quedado estéril, estéril, para siempre?


P.D.: La fiesta de presentación del libro se celebró el pasado viernes 27 de Abril en el getafense pub “Lo Nuestro” y en ella, además de un servidor, acudieron a la obligada cita amigos que cantaron y amenizaron la velada, amigos de la categoría de Pablo Sciuto, Paula de Alba, Antonio Durán o Ana Iriarte, quién recitó junto a la anfitriona el poema “Disfraces”, conquistando al respetable con su “radiofónica” voz. A los incondicionales de la Poesía (y del corazón) decirles que el libro ha sido publicado por la Editorial QVE.

miércoles, 25 de abril de 2012

Michael Schenker de gira por España el próximo mes de Mayo

La primera vez que vi en directo a Michael Schenker fue hace muchos, muchos  años, más de veinticinco, cuando en 1986 vino a Madrid como telonero de los también alemanes Scorpions. Desde entonces he seguido el rastro musical dejado por el teutón tanto en Scorpions como en UFO, amén de su periplo en solitario.


Han sido muchas veces las que el alemán ha visitado nuestro país pero ésta seguro que será especial. Acompañado por un elenco de músicos de la categoría de Doogie White, voz, (Rainbow, Yngwie Malmsteen), Herman Rarebell, batería, (Scorpions), Francis Buchholz, bajo, (Scorpions) y Wayne Findlay (Slavior, Vinni Moore), teclado y guitarra, la mini gira por tierras hispanas llevará el talento musical del guitar hero el próximo mes de mayo a Barcelona (día 2, sala Apolo), Madrid (día 3, sala Heineken), Santiago de Compostela (día 4, sala Capitol) y Pamplona (día 5, sala Tótem) y en ella seremos testigos de la magistral ejecución de un repertorio de lujo formado, además de por los temas de su exitoso último disco, el titulado “Temple of Rock”, por los más selectos de su andadura en solitario o encumbrando a grupos como UFO o los anteriormente citados Scorpions. Tan temperamental como prodigioso, este capricornio de nacimiento renace de sus cenizas para demostrarnos (una vez más) que la magia de sus dedos sigue intacta cuando acaricia el mástil de su Gibson Flying V. Gracias Maestro.

P.D.: Mientras escribo este artículo estoy escuchando  Attack of the mad axeman”, una de las muchas joyas musicales firmadas por Schenker.

sábado, 21 de abril de 2012

Estudio Report del disco de Niña Malvada

El panorama musical se alimenta a diario con apuestas tan variadas como interesantes, apuestas que en la mayoría de los casos y para desgracia de la música, son fagocitadas y caen en el olvido para siempre, culpables del único delito de lanzarse sin red al vacío de un mundo, el de la música (¿negocio de la música?), más preocupado en vender que en deleitar. Entonces, ¿qué tiene Niña Malvada que les haga diferentes dentro de esa amalgama musical? A lo largo de mi dilatada carrera como periodista he tenido la oportunidad de asistir a la escucha en primicia de discos malos, mediocremente malos, buenos, y otros maravillosos que entraban por la puerta grande al Olimpo de las obras maestras desde la primera escucha. Es el caso de Niña Malvada, un grupo que en su primera apuesta musical, vestido por once canciones, han derrochado ganas y talento invitando al que lo escucha a quitarse el sombrero. Chapeau. Decirles, en prejuicio de que parezca que me han pagado por ello, que el septeto – Dannyel Barragán a la voz, Borja Bueno a la batería, Alberto L. Garrido al bajo, M. Angel Tanetti y Javier Balmoral a las guitarras y Noemy Martínez e Irene Arias a los coros -, destila amabilidad y cercanía por los cuatro costados y eso les hace, como poco, bastante interesantes.

El primer viernes de marzo se nos citaba a un puñado de periodistas en los acogedores estudios Tatami, situados en la madrileña localidad de Boadilla del Monte, para asistir a la escucha de siete de los once temas del disco de Niña Malvada, de los cuales cinco, a primera escucha, me parecieron verdaderas delicatessen musicales. Un puñado de canciones que abrazan las grandes producciones de rock americanas, con estribillos frescos y pegadizos y coros muy elaborados pero sin olvidar las raíces hispanas en unas letras cantadas en su totalidad en castellano. El adelanto del disco, que cuenta con interesantes colaboraciones y cuya fecha de salida al público se espera para el 25 de marzo, apostó (y ganó) por que los presentes nos sintiéramos como en casa, haciéndonos partícipes en todo momento del sentimiento más fresco y extrovertido que destila el grupo y que han sabido plasmar en las composiciones. La minuciosa labor tanto de Víctor Martínez a la producción (éste es su tercer proyecto) como de Carlos Hernández “Charly, a las mezclas, ha conseguido convertir, con mucho talento y más dedicación, un producto en un disco, hartos de “tragarnos” como buenas producciones vacías de calidad y con contenidos poco creíbles; producciones en las que grupos y solistas españoles entregan un cheque en blanco de confianza para que productores foráneos, cuyo nombre supera con creces su talento, hagan discos como churros en vez de churros (de discos) como discos.

Los siete temas escuchados - “Otra noche”, un trallazo de canción idónea para abrir la placa, “Si te vas”, “La más bella princesa”, “Niña malvada”, “V.O.”, “Solo tú”, o “Lágrimas en el bulevar”, beben de los tópicos más típicos de enganchar porque entran en la cabeza como en la cabeza entran el cariño o la soberbia. Tienen prevista que la presentación oficial del disco (amén de otras sorpresas) sea el próximo 20 de abril en la madrileña sala Ritmo y Compás. Le aconsejo, amigo lector, que si quiere ser testigo de una nueva forma de entender la música, directa, glamurosamente desenfadada, con algunas pinceladas gamberras pero sobre todo jovial y divertida, no se pierda la puesta de largo de este disco que promete romper clichés y abrir fronteras. Y recuerde siempre que ser malvado es bello. Mucha suerte chic@s.

martes, 17 de abril de 2012

Mis poemas llegan a Londres

Poemas publicados en Londongrip, un sitio totalmente independiente, ómnibus cultural que proporciona comentarios inteligentes de espectáculos y eventos actuales, artículos bien argumentados sobre la más amplia gama de temas; un espacio de exhibición para las artes cross-media y una revista de poesía editada, entre otros, por el prestigioso Michael Bartholomew-Biggs. La traducción es obra de Gillian Wolfe, traductor en la ONU.

So much on my own (Y yo tan solo)

As earnest as a child or drunkard,
teasing/tantalising as an artist’s muse,
flat and sterile as pressed flowers,
uncommon as an office kiss.

Absurd as banners celebrating bullets,
bland as lips made out of marble,
blighted as the autumn’s cast-off leaves,
elusive as the scents of spring.

Impersonal as orders from dictators,
misplaced as I love you in a telegram,
confused as death reflected  in a mirror.

Edgy as my allergies near flower beds,
empty as my daily paper with no crossword ….
and as alone as I am with you so far away. 


If you were here (Si Tu Estuvieras Aquí)

If you were here
the spinning world would overtake my loneliness
and Love would cease to be a wingless bird
I have to teach to fly again each day.

If you were here
my dreams of you would sleep beside you;
desire would break the bricked-up window
overlooking kisses that I owe you.

My futures would not be imperfect pasts
and my lips, unfaithful through your absence
would learn once more to say “I need you”.

If I’d not met you,
how fruitless would my life have been
how barren would my soul have stayed?

domingo, 15 de abril de 2012

COMO DOS GOTAS DE AGUA

Relato erótico seleccionado como finalista en el Concurso Literario Erótico de la EditorialLa Fragua del Trovador”. Un total de 33 relatos que formarán parte de un libro de próxima publicación. Espero que disfrutéis con su lectura.

COMO DOS GOTAS DE AGUA


I
  
   PERO lo que más me excitaba era ver cómo en aquel cuerpo curvilíneo las gotas de agua luchaban por no caer al suelo o no evaporarse con los rayos del sol. Ver cómo en aquel cuerpo curvilíneo las gotas de agua resbalaban de deseo, de un deseo tan efímero como placentero. Abandonar ese cuerpo era como saltar al vacío sabiendo que estrellarse contra el suelo era morir… de placer. Porque morir no importaba después de haber saboreado cada rincón de aquel cuerpo, un cuerpo que tantos y tantos hombres haremos nuestro tan solo con la mirada. En el agua se sentía como un pez dentro de su acuario, atrapada pero protegida, limitada pero aventurera, arrogante de saber que cada gota de agua luchaba con sus semejantes por acariciar su cuerpo, por permanecer en su cuerpo el mayor tiempo posible; un cuerpo del que la Belleza más mayúscula se había encaprichado con locura. Millones de gotas repartidas por aquel cuerpo perfecto, acomodadas en sus senos aniñados, deslizándose por su vientre, acariciando su cintura caprichosa, tocando el cielo de su verticalidad más deseada, la tersura de sus muslos y recorriendo el atajo interminable de sus piernas. Un segundo después caían al suelo agotadas, abatidas por la gravedad y la inercia, resignadas pero satisfechas. Era entonces cuando morir no importaba nada.

II

   Cuando me miraba le imaginaba soñándome desnuda. Y sus sueños que eran míos, se abrazaban a mis noches como el deseo se abraza a la ausencia, como la ausencia se abraza al olvido. Sentía en mis caderas las caricias impúdicas de su mirada, sus pupilas clavándose en mis senos aniñados, sus ojos despeinando el rubio de mis cabellos. Soñaba despierta e imaginaba cómo sus desvergonzados dedos buceaban entre la seda de mis bragas en busca de mi sexo. Le imaginaba paseando su lengua por mi espalda, bajándome con delicadeza las braguitas de color blanco inmaculado hasta alcanzar las rodillas, dándome mordiscos en el culo para luego recostarme sobre la encimera y separarme las piernas para acceder a mi sexo que se le ofrecía como un cuidado vergel aún sin explorar. Y su lengua se introducía con maestría dentro de mí sin violentarme, con método y mesura, con cariño y disciplina. Entonces observaba el reflejo de mi cara  en el cristal de la vitrocerámica y veía el rostro de una mujer abstraída de placer. Pero lo que más me gustaba era que me cogiera las manos y las pusiera en mi culo para que yo misma separara los carrillos facilitando así el paseo de su miembro por la raja.  Después me metía el dedo índice en la boca para introducírmelo, una vez humedecido, en la estrechez de mi ano. Aquella postura, tan violenta como placentera, era la que más le excitaba a aquella niña a la que sus padres confiaron su educación a las Hermanas Benedictinas. ¡Cuántas veces sor Leonor me levantó la falda y me pegó en el culo con su regla de madera, la misma que minutos antes había golpeado el trasero de alguna de mis compañeras! En aquel internado las monjas me enseñaron que la virginidad era mi tesoro más preciado, un tesoro que había que guardar con recelo y cerrojo a la espera de que lo abriera la llave del hombre apropiado. Y Alex no lo era. Pero el culo era otra cosa y aquel sueño era mi sueño. Esa postura me resultaba tan placentera que volviendo la cabeza insinuaba a Alex con un gesto de piedad que no abandonara su exploración, invitándole incluso a que el trabajo fuera continuado por su miembro. Entonces él lo introducía en mí, sin prisa, con suavidad y destreza. Cada golpe en mi trasero era acompañado por un gemido del placer más doloroso. Veinte golpes más tarde (ni uno más, ni uno menos) su miembro salía de mí y lo restregaba en mi trasero bañándolo de una sustancia viscosa con un olor nauseabundo que a mí me daba muchísimo asco. La excitación me devolvió a la realidad pensando que ese sería el mejor regalo que aquel cuarentón enamoradizo podía hacerme el día de mi veinte cumpleaños.  

   Aquellos pensamientos tan subidos de tono me hicieron abandonar la toalla. Nada mejor que una ducha para enfriar mi calenturienta imaginación, una imaginación que había humedecido la braguita del bañador y erguido mis pezones rebosantes ahora de vida y esperanza. Era entonces cuando sentía su mirada alojarse en todos los rincones de mi cuerpo.   

III

   No podía apartar la mirada de aquel cuerpo, de sus manos acariciando sus cabellos, paseando insinuantes por su entrepierna adolescente. Después de ducharse y sin apartar sus ojos de mí, se dirigió hacia donde yo estaba tumbado. Mi mirada no soportó tanto descaro y se retiró como un pésimo jugador de póker que no sabe ir de farol. La sombra de su cuerpo delató su presencia. Levanté la mirada mientras ella, con una voz sensual y acaramelada, tan segura de sí misma, me decía:

-   ¿Te importaría darme crema en la espalda?

jueves, 29 de marzo de 2012

Dirty Passion + L.A. Guns – Yo estuve allí

Me encanta ser espectador de conciertos como éste, en locales pequeños, lejos de las aglomeraciones y empujones de las grandes citas en los grandes recintos; conciertos como éste en los que compartes el sudor del artista y después del show puedes hablar con él e incluso tomarte algo y hacerte fotos y sentir como tuyo su esfuerzo. Un binomio perfecto si la respuesta del público fuera la correcta. La madrileña sala Ritmo y Compás, cómplice de nuestras noches más musicales, registró la noche del martes veintisiete de marzo una entrada poco más que ridícula en comparación con la categoría musical y escénica de los grupos presentados. Algunos le echamos la culpa al fútbol (otra vez jugaba el Real Madrid en televisión) y otros al precio de las entradas. Lo cierto es que aquellos que por las circunstancias que fueran no estuvieron allí perdieron la oportunidad de disfrutar del sleaze más rockero, más sucio y callejero de Dirty Passion y L.A. Guns. Esperemos que en sus próximas actuaciones en España (ahora les toca disfrutar a Zaragoza y Barcelona) tengan algo más de reclamo.
Pasaban veinte minutos de las nueve de la noche (un concierto programado para dar comienzo a las ocho y media) cuando los suecos de Dirty Passion nos presentaban su puesta en escena más sucia y pasional aliñada con unas gotitas de adrenalina rockera. En la escasa media hora de actuación (tocaron seis temas, los más significativos de hasta la fecha su último disco titulado “Different tomorrow”) consiguieron que el respetable disfrutara con ellos, haciéndole participar en todo momento y siendo protagonista de un concierto que supo a bastante poco. Una banda que nos dejó muy buena impresión a los presentes.   
A las diez y cuarto de la noche sonaban los primeros acordes de “Come together”, canción de The Beatles con la que los californianos abrieron el cerrojo a una esperada actuación que aunque empezó tarde y no llegó a la hora y media de duración, consiguió que el respetable (poco más de cincuenta personas) disfrutara, bailara y acompañara al grupo en todo momento. Enlazaron la versión con otro clásico, “Electric gypsy”, un tema que tiene la peculiaridad, como otros muchos del cuarteto, de  enganchar más cuanto más lo escuchas. Para entonces tanto el cantante Scott F. Harris como el propio Tracii Guns se habían despojado de sus camisetas para, en el caso del guitarrista, dejarnos ver sus cuerpos tatuados, verdaderas pinacotecas de la vida y la carretera. No faltaron a la cita los homenajes sonoros a Led Zeppelin con la sentida interpretación de “I´m gonna leave you” que enlazaron con la no menos preciosa “The ballad of Jayne”, una de mis favoritas y que inundó de nostalgia necesaria la sala. Tampoco faltó el espontáneo que quiso acompañarlos en el escenario y que no hizo otra cosa que estorbar tirándole los platos a Doni Gray. Anécdotas aparte, la banda se atrevió a cantar un tema en castellano titulado “Nuevas formas de volar”, poniendo la guinda a un pastel sonoro que no empalagó con un puñado de clásicos como “Over the edge”, “One more reason” y “Rip n' tear”,  introducido con un soberbio dueto entre el cantante y el guitarrista y que con una magistral interpretación puso el punto y final a una primera parte de actuación tan frenética como entrañable. Pasados cinco minutos la banda volvió al escenario para interpretar “Whole lotta love”, otro clásico de Led Zeppelin que aderezaron con solos interminables, poses que emulaban al mítico Robert Plant y esperas innecesarias que lo alargaron más de lo debido y que acabaron con un pequeño guiño a “Paint it black”, conocido tema de The Rolling Stones 
Entrada (en taquilla): 25 euros; cerveza (sin alcohol): 4 euros; que te estreche la mano Tracii Guns, la misma mano que minutos antes había recorrido el mástil de su guitarra empachándolo de magia y virtuosismo: NO TIENE PRECIO.