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lunes, 12 de diciembre de 2016

2016-12-10 – Entrevista Leo Jiménez – Seguramente sea Stravaganzza la banda con la que vuelva a batallar con nuevas canciones



La vida duele. Ese dolor es uno de los resultantes de la lucha continua del hombre por ver cumplidos sus sueños. Por eso nunca se olvida de soñar. Quizás mis sueños y los de Leo Jiménez no converjan en ningún punto. O tal vez sí. La vida, a la par que duele, es bastante caprichosa. Paradójicamente, uno de mis deseos se cumplió al entrevistarle. Convertido por méritos propios en uno de los cantantes más cotizados del metal patrio, el fuenlabreño es responsable, por derecho, de una carrera digna de admiración.

“Empecé a cantar y a tocar la guitarra en 1992. Tan solo tenia 12 años recién cumplidos. Comencé a recibir clases de canto a los 16 años y grabé mi primer disco profesional a los 18, a la par que comenzaba también a impartir clases de canto a otras personas. Un año más tarde entré a formar parte de la banda madrileña Saratoga, y desde entonces no he parado. He grabado más de 20 álbumes de estudio, varios discos en directo con diferentes formaciones, he tenido la oportunidad de colaborar con decenas de artistas de toda índole y he protagonizado obras musicales en el teatro - Jesucristo Superstar -. He compuesto música para diferentes proyectos, incluso spots publicitarios e himnos futbolísticos. Produzco mis propios discos y los discos de otras bandas”.

Una trayectoria artística variada, como él mismo la define, que "intento dirigir hacia mi propia satisfacción personal. Hace tiempo que ya no hago discos pensando en si venderán o si gustarán a la gente. Compongo para poder sentirme orgulloso cuando lo escuche dentro de un tiempo. Soy una persona abierta a todo. Seguramente sea Stravaganzza la banda con la que vuelva a batallar con nuevas canciones. Pero no ahora, no en este momento”. 

Musicalmente más cercano a The Beatles que a The Rolling Stones, aunque identificado con la esencia "macarra" de estos últimos, y de tocar en festivales más que en salas pequeñas o grandes estadios “me encanta tocar para un público que no es el mío; ese reto de convencer a nuevos seguidores que están allí para ver a otras bandas. Me motiva muchísimo y es divertidísimo”, Leo ha bautizado su última entrega discográfica con el premonitorio título de "La factoría del contraste", “un disco de metal, sin duda, que podrá gustarle a seguidores del rock, del metal extremo o incluso del pop. Es posiblemente un trabajo que odiarás o amarás, dependiendo de la apertura mental y de los oídos de quien lo escuche”.

Totalmente de acuerdo. "La factoría del contraste" es una apuesta musical no apta para el oído nada acostumbrado al riesgo.

“No es el típico disco que entra a la primera; para eso ya están otras bandas. Y suena exactamente como yo quería que sonara, con cierto toque de los años 90. Me hubiera gustado retocar alguna cosa aunque eso siempre nos sucede a los productores cuando el disco está fabricado y lo tienes en las manos. Creo que tengo algunos discos que podrían competir en calidad. Aunque éste es de los mejores que he sacado. Quizás sea el más completo y el que más me define como persona”.

Por la placa, que ha sido gestada con mimo y buen gusto y cuyo contenido probablemente sobreviva al paso del tiempo “todo depende de que me lo permita la voz; seguramente se queden en el repertorio ‘Soy libertad’, ‘Con razón o sin razón’, ‘Hambre’, ‘El dilema’ y la balada ‘Caballo viejo’" ha apostado con buen criterio Rock Estatal Records. “Estoy muy contento y tranquilo trabajando con ellos. Los recomiendo, sin lugar a dudas”.
Autoproclamado mejor compositor que cantante, “la gente tiende a impresionarse mas con ‘los gritos agudos’, que me han caracterizado siempre, que con los diversos estilos que compongo. Si tuviera que quedarme con una de mis facetas (cantante, compositor o productor) me quedaría, sin duda, con la de compositor”, Leo se considera un “músico necesario para el panorama. [Soy ] Un tío políticamente incorrecto en todo lo que hago; casi nadie está al 100% de acuerdo con mi punto de vista. Precisamente eso es lo que me hace imprescindible dentro del panorama musical español. Con mi música siempre intento abrir los ojos (y los oídos) del oyente. Creo que si le sabes coger el punto y entender justo adónde quiero llegar, podrás disfrutar bastante de mi música y de mi manera de hacer las cosas”.

Y valiente. Porque Leo no tiembla al volver la cabeza y dirigir la mirada hacia la obligada apertura musical. Un guiño necesario que considera más artístico que mediático.

“Versiono canciones que me gustan, ya sean de pop o de cualquier otro estilo ajeno al mío. ¿Para qué versionar canciones que ya son parecidas en estilo a las mías? No le encuentro el sentido; por eso tiendo a hacer ‘covers’ de temas lejanos al heavy metal. Aunque en alguna ocasión también he versionado temas antiguos de rock, o de metal, aunque dándoles un punto de vista más contemporáneo”.

Quizás ese respetable criterio sea el caldo de cultivo propicio para que germinen opiniones acerca de programas como "La Voz"...

“Me parece curioso que solo existan programas de televisión donde los cantantes noveles son utilizados como marionetas, haciéndoles cantar canciones y grandes éxitos de otros artistas profesionales, sobre todo porque esos propios artistas ya no tienen programas donde ir a cantar sus canciones... Las mismas que los pobres chicos seleccionados (y manipulados) por ‘La voz’ cantan en televisión todas las semanas. ¡Es algo incomprensible! Apenas existen programas de música donde los profesionales podamos ir a cantar nuestros propios temas. Ahora tienen más audiencia los cantantes noveles imitando a los artistas que popularizaron esas canciones”.

... o los grupos tributo.

“Están los que lo hacen por pura admiración y sin intentar lucrarse de ello (muy respetable), y los que intentan ganarse la vida con la creatividad, el esfuerzo y la marca registrada de otros. No creo que sea lícito hacer un grupo tributo de bandas que están en activo, principalmente porque algunos aprovechan para ir a tocar el mismo día y en la misma ciudad que el grupo al que tributan. ¡Me parece el colmo! Además, algunos cobran entradas desorbitadas. Como te digo, hay casos y casos... Pero en líneas generales, me parece abusar un poco del trabajo, del esfuerzo y de la creatividad de otros. Se tiende a hacer grupos tributo de grandes bandas que son, o fueron, ‘súper ventas’, o con muchos grandes éxitos. Aún no he visto ninguna banda tributo a Aspid, una magnifica banda española con unos temas increíbles. Eso no vende y por lo tanto nadie hace jamás un grupo tributo de grandes bandas menos conocidas”.

¿Qué requisito pediría Leo a la banda que lo tributara?

“Que lo hiciesen con respeto. Nada más. Y si llegasen a cobrar entrada por sus conciertos, que al menos fuesen precios populares, suficientes para cubrir los gastos de dicho concierto y no para lucrarse con ello. Así es posible que me sintiera orgulloso de ellos”.

Leo Jiménez es un artista que (sobre todo) ha sabido acomodar su apuesta artística a su vida privada. 

“Antes, [Leo Jiménez] era una especie de ‘alter ego’ de Juan Daniel; digamos que era la parte ‘súper héroe’ de alguien que en realidad no es tan así... En cierto modo te llevan a mostrarte así porque la gente no quiere ver personas normales encima del escenario. Hoy en día me muestro de la misma forma dentro y fuera del escenario, le guste a quien le guste. Apenas me preocupa lo que se piense o se diga de mi”.

La vida duele. Cierto. Pero duele muchísimo más morir sin haber vivido.

“Me gustaría que me recordaran como ese tipo que intentó que la gente del rock no fuese tan cerrada de mente. Como aquel tío que consiguió que el metal no fuese solo para minorías y que pudiese tener cabida junto a cualquier otro estilo musical. Me conformaría con haber logrado que algunos radicales hayan terminado apreciando algunos otros estilos musicales que no fuesen estrictamente el suyo propio. En general, la música es maravillosa; es una pena perderse un jardín entero por mirar solo hacia la flor que más te gusta. Quizá, cuando muera, alguien recuerde que intenté hacer pensar a la gente; y que lo hice, ante todo, con sinceridad”.

lunes, 13 de junio de 2011

2011-06-11 - Sala Live - The Hendrix Experience – Los grandes del rock homenajearon al más grande

Cuando el 18 de septiembre de 1970 la muerte disfrazada de aspiración de vómito vino para llevarse a Jimi Hendrix, solo se llevó al hombre. Al mito no pudo llevárselo porque ya no era propiedad de Jimi y sí de todos nosotros. La noche del 11 de Junio en la sala Live, sala talismán de la buena música en directo y que para la ocasión completó su aforo, un elenco de buenísimos músicos rindieron merecido homenaje al inmortal; una noche que los asistentes al concierto no olvidaremos nunca.


A las diez y media de la noche Luis García, ex batería de los añorados Sobredosis, hacía de maestro de ceremonias y nos presentaba el evento: “hemos montado una banda espectacular como nunca habéis visto una”. Y no nos mintió. Minutos después hacían acto de presencia en el escenario la banda base, formada en esta ocasión por Andy C. a la batería, Víctor Rafusta, al bajo y un incombustible Stevie Zee, a la guitarra, para interpretar la memorable “Come On”, canción rescatada del imprescindible “Electric Ladyland”. Luego acudirían a su cita “Manic Depression“, “Stone Free”, con la presencia en el escenario del showman del bajo Gorka Alegre, o “Them Changes”, el maravilloso tema de Buddy Miles, cuya magia nos llegó a través de las preciosas voces de Alba, Elena e Ingrid, tres guapísimas coristas arropadas para la ocasión por el teclado de un preciosista Manuel Ibañez, de Medina Azahara, para muchos el gran descubrimiento de la noche.


Por el escenario de la mítica sala Live desfilaron invitados que reinventaron los temas de Hendrix, inundando el ambiente de una magia inigualable. Los solos imposibles de Jero Ramiro, ex Santa (que también colaboró en el tema “Foxy Lady”), muy bien acompañado por las entrañables baquetas de José Martos y la no menos entrañable voz de Carlos Pina (al que volveremos a ver el próximo día 2 de Julio en la sala Caracol arropando con su voz las canciones de Fuel), se dieron cita en el tema “Hey Joe”, un clásico rescatado del primer disco de The Jimi Hendrix Experience. Para interpretar la preciosa “Little Wing”, Stevie Zee y compañía contaron con la bella presencia de Leonor Marchesi, quien en una no menos bella adaptación del tema del de Seatle puso la guinda más intimista con sus buenísimas maneras y mejor voz. Decirles que la argentina sigue enamorando con unos registros casi inalcanzables, registros de los que podremos disfrutar muy pronto con Onliryca, proyecto musical liderado junto al maestro Juan Revilla.


Esa mágica noche no faltaron temas míticos como “Spanish Castle Magic”, “Up From The Skies”, más jazzístico, “Red House”, pintado de blues, “Purple Haze”, que contó con la presencia del inigualable Niko del Hierro al bajo, Alba a la voz y Manuel Manrique, otro ex Sobredosis a la guitarra, o la preciosa e indomable "All Along The Watchtower", canción escrita por Bob Dylan y maravillosamente interpretada por Tete Novoa y Tony Hernando de Saratoga; "All Along The Watchtower" es una canción que sobresale por su profunda y metafórica poesía, canción que Hendrix se atrevió a versionar y que hoy en día se considera la mejor versión de un tema de otro artista. “Gypsy Eyes”, “Message Of Love”, “Crosstown Traffic”, “Driving South”, “The Wind Cries Mary”, “Fire”, y “Voodoo Chile”, en la que Stevie Zee y Tony Hernando se marcaron un preciosista duelo de guitarras, también contribuyeron a que, después de casi dos horas y media de concierto que nos supieron a poco, el respetable saliera con el alma enriquecida de muy buenos recuerdos. Una noche inolvidable no solo por el deleite de escuchar las canciones de Jimi Hendrix, el genio de Seatle, sino por ser testigos de las buenas maneras interpretativas de nuestros músicos, los mismos que con su talento forjaron nuestra persona y guiaron nuestro camino. Gracias a todos por compartirlo.



P.D.: La crónica del concierto estaría incompleta si no se hiciera merecida mención a Noel Redding al bajo y a Mitch Mitchell a la batería, fallecidos el 11 de mayo del 2003 y el 18 de noviembre de 2008, respectivamente, y que junto a Jimi marcaron el devenir tanto de la música actual como de todos nosotros.