No quiero aburrirles con historias que (quizás) conozcan. Solo diré que estas composiciones, que supuran soledad, y poesía clandestina, y marchamo de Romero, nos desnudan la vida con la elegancia del que (siempre) pide permiso, con la sublime confianza del que (siempre) juega en casa, con la incólume maestría del que (siempre) nos cose los descosidos. A corazón abierto. Sin anestesia.
Podría haber escrito: “’No soy de nadie’, disco de ‘Kutxi’ Romero” y habría sido suficiente... Hasta que suba la marea.