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domingo, 1 de marzo de 2015

Kutxi Romero + Luter - Sala Caracol – Hoy va a ser la noche de que te hablé

La vida duele. Aun así tiene contados lapsus, pérdidas de memoria en las que, ilusionada, te brinda la oportunidad de ser feliz; es entonces cuando te invita a convivir con personas que comparten tu felicidad. En un país tan peculiar como el nuestro los músicos, necesitados de compañerismo más que de felicidad, saben que juntos (mejor si también están unidos) son mucho más fuertes. Que para casarse, los amigos son imprescindibles. Y un buen padrino, también.


Faltaban dos minutos para las nueve menos cuarto de la noche cuando un cercano Kutxi Romero se instalaba en el escenario de una rebosante sala Caracol para, amén de algunas versiones – “Princesa”, de Joan Manuel Serrat, daba el esperado pistoletazo de salida, “Silencio”, de Aurora Beltrán, o “Azulejo frío”, de El Drogas -,  cantarnos y contarnos sus nuevas composiciones, esas que vuelven a ilustrarnos sin aleccionar. Acompañado a las guitarras por “Juanito” Lorente y “Pete” Marco, la poesía acompasada con música del navarro dejó muy buen sabor de oídos. En los sesenta minutos que duró su actuación  fuimos testigos de que el escenario es una prolongación de su vida: es su vida misma. Su verborrea noble y sincera, a la par que sencilla y directa, – “vamos a tocar canciones nuevas porque lo viejo huele como a cerrado” - , endulzó las composiciones: “Pido la vida entera como el que pide tabaco”, “Mierda en las tripas”, o “El año del conejo” -, gustaron y dejaron al respetable con ganas de (mucho) más. Para finalizar, el “invitado” (permítanme utilizar el recurso de la redundancia) invitó  al anfitrión, “Luter”, a compartir el escenario para cantarnos “El sitio de mi recreo” del sempiterno Antonio Vega, y “Paseo en bicicleta”, con la que enlazó una actuación que, en sus casi dos horas de duración – desde las diez a las doce menos cinco de la noche -, encandiló al público con la fórmula más sencilla y eficaz: la del rocanrol más comprometido.

“Luter” estuvo arropado en algunas canciones por un incombustible Alejandro Peñalver “Jandri”, a la batería, Milko Milev, al bajo, y Eduardo Martínez, a las guitarras, y por invitados de la categoría musical de Jorge “Encrudo” o Michel Molinera, amén de las acariciadas por la inconfundible voz de Kutxi – “Misión a Marte”, “Carita de lápiz”, o “A la sombra de una mentira”, versión de Rosendo Mercado, razón primigenia de nuestro corazón de rocanrol -, para deleitarnos con temas como “El mercado de Maravillas”, “A veces muero”, “El tío vivo”, “Progreso adecuadamente”, “Vox populi”, o “Skyline”, que conseguirían encandilar al público con su mensaje más sincero. Y así es como debe ser.

Durante el concierto me vinieron a la memoria imágenes de músicos foráneos arropándose en el escenario; artistas con gustos dispares pero unidos por la música en defensa no del negocio y sí de una forma de vida. A título informativo, después del concierto estuve charlando con el propio Kutxi – autor del incólume prólogo de mi próximo libro -, de las sardónicas heridas que deja el rocanrol, esas que deberían de unirnos más que cualquier otra cosa porque son las que nos han hecho como somos. Que el germen de la unión vivido en veladas como ésta florezca... Por el bien de la música. Por el bien de los fans. 

P.D.: Perdón por la alegría.

miércoles, 21 de mayo de 2014

2014-05-18 – Sala Caracol - Helix - ¡Que cuarenta años no es nada!

A las ocho y veinte de una apacible y animada tarde en la capital de España, Bounce, banda que rinde un merecido homenaje y un cálido tributo a Bon Jovi, hacían acto de presencia en el escenario de una sala Caracol que para la ocasión registró una pobre entrada. En el repertorio no faltaron temas como “Raise your hands”, “Born to be my baby”, “Lay your hands on me”, la preciosa balada “I'll be there for you”, la coreada “It´s my life” (que introdujeron con un pasaje del tema “Sweet dream” de los londinenses Eurythmics), y los clásicos “Runaway”, “You give love a bad name” y “Livin' on a prayer”, canción con la que se despidieron después de algo más de cuarenta y cinco minutos de actuación. Apuntar que el grupo, siempre muy animado y activo, gustándose y gustando al respetable, no estuvo arropado por el equipo técnico (microfonía) que complicó su lucimiento. Por lo demás, una banda muy conjuntada que cumplió a la perfección con la difícil tarea de calentar el ambiente para la actuación de los legendarios Helix.   

A las nueve y cuarto de la noche salían unos esperadísimos Helix. Después de una bellísima introducción basada en un meddley de temas de la propia banda interpretados por un elenco de instrumentistas clásicos, sonaban los acordes de “No rest for the wicked”, un tema con el que el guitarrista Kaleb "Duckman" Duck tuvo algunos problemas con su instrumento. Luego acudirían a su obligada cita sonora temas como “Wild in the streets”, “Even Jesus (Wasn't loved in his hometown)”, rescatado de su ultimo disco, al igual que la canción que lo bautiza, “Bastard of the blues”, “When the hammer falls” que precedió a un entretenido solo de bajo a cargo de Daryl Gray, “Running wild in the 21st century”, el bailable “Make 'em dance”, y el clásico “Gimme good lovin'”, que dio paso al momento más entrañable con la interpretación de las baladas “(Make me do) Anything you want” y “Deep cuts the knife”.

La banda estuvo muy activa en todo momento, animando y endulzando con su cercanía a un público siempre participativo y que disfrutó del espectáculo con canciones como “Heavy metal love”, “Animal house“, “William tell overture”, con la que el grupo hizo alarde de su precisión técnica, y sobre todo con el clásico “Rock you”, que sirvió para poner punto y seguido a una encomiable actuación en la que Vollmer y compañía disfrutaron e hicieron disfrutar.

Para los bises, los canadienses se reservaron el tema “I'm a live Frankenstein”, con el que dieron por finalizada una actuación que duró poco más de hora y media dejando al respetable con ganas de mucho más. Quizás sea la única mancha de un concierto sin mácula, con canciones muy bien arregladas, interpretadas con estilo y que enmarcaremos para siempre en nuestra memoria.

domingo, 25 de noviembre de 2012

2012-11-24 – Sala Caracol – Doro – Eres única


En esta segunda juventud que me ha tocado vivir, estoy disfrutando la música más intensamente que hace años, más de veinticinco, cuando mi juventud se empapó del espíritu musical de infinidad de grupos, Warlock entre ellos, que mojaba sin encharcar desde la distancia de los grandes estadios. Ahora esa distancia inalcanzable y anónima se ha convertido en cercanía y proximidad; el sudor de aquellas bandas legendarias que ahora descargan su adrenalina en recintos más pequeños como la sala Caracol, siempre llenos de un público que no olvida, se mezcla con el mío. Ahora los artistas, aquellos mitos inalcanzables del pasado, te estrechan la mano y te invitan a cantar con ellos cuando tienen la deferencia, como siempre la ha tenido Doro Pesch, de acercarte el micro para compartir contigo su éxtasis más metalero. Toda una experiencia que recomiendo vivir siempre que se pueda.


Para caldear el ambiente antes de su aparición en escena, la alemana aprovechó la profesionalidad de Seven, una banda checa que demostró muy buenas maneras en el escenario. Presentando en Madrid su última placa, la titulada “Freedom call”, el grupo siempre estuvo cercano, preocupado por agradar con su técnica y sus poses a un público también muy entregado y dejándonos a los presentes, en su media hora de actuación, muy buen sabor de boca. Muy recomendables en directo.


A las nueve y cuarto de la noche salía al escenario una guapísima Doro Pesch, para demostrarnos a los que no quisimos perdernos su concierto que, como el buen vino, su fuerza escénica y vocal se conserva con el paso de los años. Una bonita introducción enlazó con el tema “Hellraiser”, al que dieron continuidad tres canciones rescatadas de su pasado en Warlock - “I rule the ruins”, perteneciente a su exitoso “Triumph And Agony”,  “Burning the witches”, de su álbum debut con los germanos y del que también tocaron “Metal racer”, y “Fight for rock” -. Para entonces el público, entregado como nunca he visto, ya comía de la mano de Pesch.  

“Os quiero, Madrid”. El repertorio de la teutona se nutrió tanto de canciones de su periplo en solitario como de su pasado musical en Warlock; temas todos muy aplaudidos y coreados como “The night of the Warlock”, “Hellbound”, “True as steel”, “Rise your fist in the air”, el primero de los dos que tocó de su hasta la fecha última entrega discográfica – el otro fue “Hero”, muy aplaudido por el respetable y que Doro, lanzando un beso al cielo, dedicó a la memoria del inmortal  Ronnie James Dio , memoria que los presentes recordamos coreando su nombre -, o la entrañable “Fur Immer”, que el público cantó con el sentimiento que el tema merece y que la incombustible Doro introdujo con unas emotivas palabras: “sois una gran familia de heavy metal”.


“We love you…Os quiero”, no paraba de gritarnos la alemana desde el proscenio; el escenario se quedó pequeño para tanta adrenalina como descargó la banda, muy conjuntada, profesional, y que arropó en todo momento a la diva: Bas Maas (que sudó y se divirtió bromeando con el resto de sus compañeros) y Luca Princiotta, a las guitarras, Nick Douglas, al bajo y a los teclados, y Johnny Dee, que no dejó de aporrear su instrumento con la precisión de una máquina de coser. Su solo de batería, con guiños a los británicos Queen, fue muy aclamado por el público. Completaron un inmaculado repertorio los temas “Earthshaker rock”, que sirvió de comodín para presentar a la banda, el himno “We are the metalheads”, “Breaking the law”, cover de Judas Priest con el que la gente disfrutó a rabiar y que enlazaron con “All we are”, uno de los clímax del concierto con el que se puso punto y seguido a una intensa primera parte de actuación. Sin abandonar el escenario, Doro se reservó para el final los temas “Metal tango”, “Unholy love”, y “Bun it up”, incluido en su disco del año 2000, “Calling the wild“. 


A pesar de haber visitado nuestro país en casi todas sus giras, el público sigue apostando por la de Dusseldorf porque sabe que los conciertos de la alemana son sinónimos de calidad. Aunque con una banda, un repertorio y un público como el que se dio cita en la madrileña sala Caracol, uno puede ir a cualquier parte. Doro, ya te echamos de menos.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Doro - 24 de noviembre de 2012 - Sala Caracol - Doro está más viva (y más guapa) que nunca



Por mil ochocientas pesetas - 10,82 euros para quienes gustan de las conversiones -, ví a Warlock, un grupo de heavy metal al que el tiempo les ha abierto las puertas del Olimpo metalero, teloneando a los siempre grandes Judas Priest. Una gira que, junto a Metallica, llevó a la banda más allá de las fronteras de su Alemania natal. Era el año 1986, en el estadio Román Valero del madrileño barrio de Usera. Además de su música contagiosa – creo recordar que presentaban el maravilloso “True as steel”, un álbum recién parido y que contenía el exitoso “Fight For Rock” -, me llamó gratamente la atención su cantante, una rubia cuya belleza solo era superada por su preciosa voz. Su nombre: Doro Pesch. Han pasado muchos años desde entonces pero la frontwoman alemana, que acertó en la elección de continuar su carrera en solitario, sigue demostrando que como el buen vino, su belleza y su voz mejoran con el paso de los años. En el ambiente del metal, Doro es sinónimo de calidad.


Desde aquella gira a la teutona, una de las primeras que se atrevieron a arriesgar cantando heavy metal, estilo que hasta entonces era propiedad de los hombres, le encanta nuestro país. Y viene de nuevo, esta vez a presentarnos su recién estrenado disco, que ha titulado “Raise Your Fist” (Nuclear Blast Records), un trabajo que ilusiona con su sonido actual y en el que cuenta con los invitados de lujo de su amigo Lemmy (Motörhead) o el guitarrista Gus G (Ozzy Osbourne, Firewind). Las fechas elegidas para su gira por tierras españolas son el 23 de noviembre en la pamplonesa sala Totem, el 24 de noviembre en la madrileña sala Caracol y el 25 de noviembre en la sala Razzmatazz 2, de Barcelona. El grupo checo Seven, que nos presentarán su brillante trabajo “Freedom Call”, serán los encargados de abrir los conciertos. Las entradas pueden adquirirse en los habituales puntos de venta: FNAC, Carrefour, Ticketmaster o llamando al teléfono 902 150 025. Una oportunidad de comprobar que la incombustible “Metal Queen” está más viva (y más guapa) que nunca.

lunes, 5 de noviembre de 2012

2012-11-02 - Sala Caracol - Yesterday and today – Veni, vidi, vinci.

Dave Meniketti (guitarra y voz), John Nyman (guitarra) Brad Lang (bajo) y Mike Vanderhule (batería), hicieron que la noche del pasado dos de noviembre fuera una noche inolvidable. Ellos son Yesterday and Today, una máquina de rock’n'roll que combina a la perfección la fuerza, la pasión y la técnica. El guitar hero hizo hablar a su Gibson Les Paul, que cambió en varias ocasiones, dejando la buena impresión que dejan los músicos que viven por y para la música, alejados de parafernalias baratas, lentejuelas, discursos que nada aportan y purpurina, que muchas veces lo único que hacen es maquillar las carencias musicales y enturbian el buen hacer encima del escenario.  
A las nueve y media, una hora después de que la madrileña sala Caracol abriera sus puertas, recinto que para la ocasión completó su aforo, salían al escenario unos esperadísimos Y&T. A los pocos segundos sonaban los inconfundibles acordes de 
“Black tiger”, canción a la que dio continuidad “Hard times”. “Good evening…”, nos saludaba un siempre agradecido Meniketti para, después de cambiar de guitarra, deleitarnos con la interpretación de “Dirty girl”, y “Rock & roll's gonna save the world”. Luego llegarían a su obligada cita las esperadas “Mean streak”, “Rhythm or not” y “Midnight in Tokio”, una bellísima canción aderezada con una no menos bellísima introducción de guitarra a cargo de Dave.

Arropado por una banda de lujo, siempre dispuesta a agradar y que trasladó su euforia al público, que también se mostró muy entregado durante toda la actuación, un siempre atento, amable y jocoso Dave hacía honor a su fama con las seis cuerdas y nos brindaba solos espectaculares, incluso mientras hacía las labores de cantante. También tocarían“Shine on”, “Winds of change”, “25 hours a day”, “I'm coming home”, dedicada al fallecido Phil Kennemore, la instrumental “I'll cry for you”, muy en la línea sentimental de “Parisienne Walkways” del sempiterno Gary Moore, y “Hurricane”, que dio paso a un solo de batería que sirvió para dar descanso al resto de la banda; al finalizar Mike tuvo problemas con el instrumento. Mientras lo subsanaban, Dave y compañía amenizaron la espera con una preciosa introducción del tema “Contagious”, satisfaciendo la petición del público. Con los temas “Don´t wanna loose”, muy solicitado durante toda la velada, “Gimme the beat”, “Squeeze”, cantada por John Nyman, la preciosa “I believe in you”, que acabó con el respetable aclamando a Dave y “Forever”, introducida por el habitual preludio, darían por finalizada la primera parte de su inmaculada actuación. Con “Forever” todos los presentes nos volvimos locos, dejando que la adrenalina fluyera con la fuerza que el tema merece. “Por siempre… Gracias Madrid”, gritó Dave antes de abandonar el escenario.

Dos minutos después regresaban de nuevo para interpretar “Rescue me“, canción que puso la guinda a un pastel que nos endulzó a todos sin empalagarnos. Dos horas y cuarto de concierto en el que los californianos apostaron, como siempre, a caballo ganador; dos horas y cuarto de concierto en las que se puso al rock and roll donde tiene que estar: siempre arriba. Sería de demagogo decir que después de verles en directo uno se puede morir, pero sí afirmo que Yesterday and Today se superan a sí mismos en cada actuación. Como dijera el cónsul romano Julio César al describir su victoria en la batalla de Zela, “veni, vidi, vici”.

jueves, 21 de junio de 2012

2012-06-19 - Sala Caracol - Ángeles + Sebastian Bach – Una noche inolvidable

Cuando uno es guapo (como lo es Sebastian Bach) y tiene un grupo de rock (como lo tiene Sebastian Bach), la vida le sonríe, la mayoría de las veces, con su dentadura postiza. Si además, cuando te subes a un escenario, te entregas como si fuera tu último concierto, entonces la vida cobra sentido porque tu felicidad y tu entusiasmo se lo contagias al resto del mundo. El concierto del ex vocalista de los carismáticos Skid Row será inolvidable porque su “colegueo” con el público, su saber estar encima del escenario y su saber rodearse de una banda de lujo, hicieron que así fuera.

Para calentar su actuación Sebastian Bach contó con un “telonero” de lujo, que le acompañará también en Barcelona: Ángeles, una banda de rock en castellano formada, como reza en la biografía de su myspace, “por músicos veteranos de la escena curtidos en bandas como Sex Museum, Star Velvet Revolution, o Gansos Rosas (tributo a Guns and Roses)”, y que “apuestan por las letras sinceras y las melodías pegadizas”. En algo más de media hora de actuación, en la que interpretaron temas tan sugerentes como “Dulces sueños”, “Ángeles”, “Mil promesas”, “Corazones Solitarios” o “Cuestión de fe”, con el que se despidieron demostraron, una vez más, sus ganas y su buen hacer encima del escenario. El rock cree en ellos y no tardará en ponerlos muy arriba, que es el sitio en el que se merecen estar.

La espera se hizo interminable. Mucho calor en una sala Caracol que registró una buena entrada. Una espera que sirvió, como otras muchas veces, para charlar de música con los conocidos y hacernos amigos de los que, hasta ese día, no lo eran. A las diez en punto de la noche sonaban los primeros acordes de “Slave to the grind”, primera de las canciones rescatada del repertorio de Skid Row e idónea para abrir el concierto de Sebastian ya que el respetable se contagió de la locura escénica del vocalista, siempre arropado por una banda de lujo – un jovencísimo Nick Sterling y Johnny Chromatic, guitarras, Jason Christopher, bajo, y Bobby Jarzombek, batería -, muy participativos, transmitiendo al público sus ganas de agradar, su simpatía y sobre todo su profesionalidad. La escasa hora y veinte minutos de actuación se rellenó, además de con un desparpajo escénico envidiable, con clásicos tanto de la etapa del cantante con Skid Row – “Here I am”, la salvaje “Big guns”, la preciosidad “18 and life”, “Monkey business“, la nostálgica “I remember you” o “Youth gone wild”, que echó el cerrojo a una inmaculada actuación –, como de su andadura en solitario – “Kicking & Screaming” o “American metalhead” -. Un concierto en el que el respetable participó siempre y siempre fue protagonista – algunos espontáneos se subieron a cantar al escenario junto al showman, que agradeció enormemente: “Gracias por veinticinco años de rocanrol” -; un público que comió de la mano de Bach desde la primera canción. Al final, el cantante presentó a la banda e interpretó a capella el éxito de los míticos Judas Priest, “Livin´after midnight”, que el público acompañó extasiado. Y se despidió con estas palabras: “Gracias mis amigos”.


Las estrellas del rock se muestran como tales en escenarios como el de la sala Caracol. Y Sebastian lo es: una estrella del rock que brilla con luz propia gracias a su profesionalidad, su cercanía y aguante, para hacer de sus actuaciones noches inolvidables que perduran en la memoria como perdura nuestro primer beso o el último engaño; noches inolvidables como la del pasado martes 19 de Junio. Gracias “Sebas”.