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sábado, 23 de enero de 2016

2012-01-22- Sala Katiuska – El hambre de un niño es nuestro propio hambre



El que les escribe tiene dos hijos: Daniela, de seis años, y Leo, de cuatro. Guapísimos, como su madre. Vivo por ellos; muero por ellos. Es por eso que siento vergüenza de un país como este, que presume de ser “civilizado” y que deja que sus “hijos” pasen hambre. Y el Hombre, preocupado de encontrar vida en otros planetas, descuida la del suyo. 

Para aportar su grano de arena el rock patrio - representado por grupos y solistas del aval artístico de Topo, ”Ramoncín”, “Sherpa”, Rafa Martín, Gabrielle de Val, Juanjo Melero, Leonor Marchesi y Atlas -, se solidariza en un concierto benéfico que recaudará fondos para ayudar a paliar esta galopante situación. La idea originaria de un siempre solidario José Martos se hace realidad gracias a la suma de fuerzas de “Nuada Producciones”, la asociación “El Rock es Cultura” - apadrinada por el compañero Chema Granados -, el programa de radio “The Sentinel” – representado por el compañero Santi Fernández - y la oficina de manager “D.C. Rock Artist Management”. Además, el escenario disfrutará de la incólume belleza de Beatriz Rico y la exponencial verborrea de Óscar Sancho, presentadores del evento.

La sala Katiuska acogió la rueda de prensa en la que los organizadores nos informaron del proyecto. Según el propio Martos, “esperamos que con vuestro apoyo, y el apoyo de la gente que compre la entrada, todo sea un éxito”.

El día 19 de febrero y la sala Cats han sido los elegidos para la celebración de este festival, una fecha muy señalada en el rock patrio ya que ese día se cumple el séptimo aniversario del fallecimiento del siempre necesario  Javier Gálvez y al que, ese mismo día, se le rendirá merecido homenaje con una placa conmemorativa que se le entregará a su viuda. Las entradas tienen el módico precio de 10 € - venta anticipada - y de 14 € - venta en taquilla -.
Óscar Sancho muy acertadamente nos recalcó que “el hambre infantil repercute, no solo en el bienestar, sino en el propio rendimiento del niño” y Beatriz Rico, aparte de los alegatos que contaron con el beneplácito de los allí presentes, nos agradeció a los medios convocados “ser ese altavoz para que el día 19 la sala Cats se llene de rockeros, de gente solidaria o de lo que sea pero que se llene”. De agradecer.  

La recaudación se destinará íntegramente a la organización Educo, una ONG Global de Cooperación para el Desarrollo que actúa a favor de la infancia y la defensa de sus derechos. Macarena, representante de la asociación, nos puso en antecedentes de esa hambruna infantil al contarnos que “hay niños y niñas que no acceden a las becas públicas de la administración (...). No se pueden conceder ayudas a los niños dependiendo de las rentas que sus padres tenían hace dos años porque la situación familiar cambia". Y apuntaló con datos la magnitud de la situación. "En España, más de setecientas veinte mil familias - (720.000) - no tienen ningún tipo de ingreso”.

Una cifra tan real como escalofriante. Sin pretender ser demagogo, y mucho menos moralista, apoyar con nuestra presencia eventos de esta índole – altruistas, solidarios y que unen sin atar -, se convierte en una necesaria obligación (no solo como roqueros y amantes de la buena música sino como personas) ya que, conscientes o no, todos somos responsables del hambre de un niño.

domingo, 18 de octubre de 2015

2015-10-16 – Sala Katiuska Rock – Concierto A Bajo Zero y Taifa - Si no hay futuro ¡viva el rocanrol!


“Era un grupo de esos que ves en un garito por cien pavos; coca, birra y sexo, cresta de almidón, chupa con clavos. Eran cuatro mendas de una intensidad provocadora gritándole al mundo: ¡por fin ha llegado nuestra hora!”

Así retrataba el “Maestro” Joaquín Sabina las oportunidades que justifican los cambios de estilo y de otras muchas cosas en los grupos musicales. Una letra que canta mi memoria en noches como la vivida el viernes 16 de Octubre en la sala Katiuska Rock (C/ Idioma Esperanto, 2), un “garito” que, con sentido común y mejor buen gusto, apuesta por la música en directo. Una buena noche de rocanrol en una acogedora sala que casi se llenó para arropar a dos bandas con distintas influencias pero con idéntica actitud.

Empezaron caldeando el ambiente los madrileños A Bajo Zero, un grupo de “puro y duro” rocanrol formado por Carlos a la batería, Laura al bajo, Miguel y Pedro a las guitarras y Óskar a la voz. En sus casi cuarenta y cinco minutos de actuación dejaron muy buen sabor de oídos, aleccionándonos con canciones muy bailables y letras fáciles de recordar. “Perseguido”, “Dame una razón” o “Chica de belleza extraña” son un claro ejemplo de ello. Un quinteto con muy buena actitud y mejor talante para  escenificar un estilo, el rocanrol, muy agradecido aunque con poco aporte más allá de canciones arropadas por, en contadísimos casos, el mensaje de unas buenas letras.

“Y tocaban rocanrol, algo inmaduro pero rocanrol, pelín oscuro pero rocanrol, bastante duro pero rocanrol, si no hay futuro ¡viva el rocanrol!”.

Taifa se presentaba en Madrid avalado por una impecable puesta en escena; tres grandes músicos - Luis Massot (voz y bajo), Antonio Medina (batería) y Miguel Maya (guitarra) -, siempre dispuestos al deleite porque sienten la música como pocos. Sirva de ejemplo el de Luis que no dudó en entremezclarse con los presentes para transmitirnos su pasión musical que coincide con la nuestra. Pura adrenalina desprendida por una banda a la vieja usanza donde la fusión es siempre protagonista; y aderezada con el gratificante suplemento de cinco bailarinas - Lady Vamp se hacen llamar – que compiten en belleza con unos temas que enriquecen arropándolos con sus sensuales coreografías. Todo un acierto. Musicalmente, Taifa nos cautivaron con canciones como “Todo mi existir”, primera de su ímprobo repertorio, “Algo más que respirar”, “El color de la Libertad”, “Despertando el silencio”, “Alhambra”, “El jardín de mis secretos” o “Una razón para vivir”, que nos cautivaron con la fuerza y la dulzura que brindan los sonidos perfumados con esencia arábiga y andaluza. Aunque suene arrogante, uno de los directos más contundentes que he escuchado este año.

"Hoy tocan el rap del optimista en vez del blues de la necesidad, hasta en la consulta del dentista suenan por el hilo musical”.