miércoles, 30 de marzo de 2011

ONCE DE MARZO DE 2004

ME resigno a ser mayor,

a pensar que hay tanta gente

que pasado el siglo XX

muere y mata por ideas

que no pueden defender.

Mi patria es la bandera

que con nombre de Mujer

ondea en el corazón.


AQUEL jueves de matanza

yo viajaba en el vagón

de aquel tren de Cercanías

que llevaba cada día

mi Futuro y tu Esperanza,

tu rutina y mi Ilusión.

Empezaba bien el día,

el Madrid ganaba al Bayer,

pero inquieta en el andén

tu esperabas a ese tren

que nunca llegó a Entrevías

y yo ya llegaba tarde.


Me gustaba despertar

con el hechizo sonoro

que del tren se desprendía

mientras alguien repetía

por el hilo musical:

Próxima estación: El Pozo”


No recuerdo nada más.

Solo sé que en el vagón

de aquel tren de Cercanías

mi Vida se despedía

de este mundo al que jamás

entendí ni me entendió.


No recuerdo nada más.

Solo sé que aquel vagón

de aquel tren de Cercanías

se llevaba mi Alegría,

mis ganas de llorar,

la cabeza, el corazón,

la Pasión y la Ansiedad,

la Mentira y la Verdad,

los milagros, las postales,

los pecados capitales,

las estrellas, los colores,

el aroma de las flores,

los recuerdos, la Poesía,

los fracasos, la ironía,

el Olvido y la Memoria,

el querer hacer historia,

las arcadas y las flemas,

el final de este poema.


Sólo quiero que alguien lleve

mi mensaje a la estación

donde espera un corazón

a que yo algún día llegue.



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