domingo, 24 de abril de 2011

POSTALES SIN REMITE

PARA alguien anónimo como yo,

bulímico de sueños imposibles,

el mundo es como el patio de una cárcel.

De una cárcel sin barrotes.

De una cárcel sin reclusos

preparando un plan de huida.

Para alguien anónimo como yo

la Vida se apuntala de Esperanza

y el Amor,

daltónico,

distante,

descosido,

se escribe en tercera persona del plural.

La ilusión se deshilacha de promesas

y el futuro,

hambriento de pasados,

no tiene nombre ni apellidos.

La pasión son unos labios

con olor a naftalina

y el corazón

un buzón con postales sin remite

que deambulan

incansables por el mundo hasta perderse

porque nunca tienen nombre.

Y así

hipotecando el corazón en cada verso,

voy marcando el camino de mi vida

con las migas del pan de mis errores.


Finales de Marzo.

Debe ser Primavera.


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