sábado, 2 de abril de 2011

GRANADA

ESPERABA en el andén

a que el tren que se llevaba

nuestros sueños a Madrid

se pusiera al fin en marcha.

¡Que triste queda Granada!.



Puntual como la muerte,

madrugador como el alba,

a las mismas doce el tren

se despide de Granada.

¡Que sola queda Granada!.



Ecos de voces infectas

de nostálgica nostalgia

tantas bocas despidiéndose

a través de las ventanas.

¡Que muda queda Granada!.



Atrás quedaron senderos,

el rocío entre las ramas,

el almendro siempre en flor

y la luna sobre el agua.

¡Que lejos queda Granada!.




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