Audio del poema ganador de la 4ª edición de la mejor declaración de amor en San Valentín de Cope Guadalajara y Cadena 100 Henares. Recitado por el propio Amado Storni.
“La Libertad de elegir ser esclavo” es un blog donde descubrirás mis secretos más apasionados y mis pasiones más secretas.
martes, 16 de febrero de 2016
Audio del poema "Si tú estuvieras aquí"
Audio del poema ganador de la 4ª edición de la mejor declaración de amor en San Valentín de Cope Guadalajara y Cadena 100 Henares. Recitado por el propio Amado Storni.
lunes, 15 de febrero de 2016
Recital de Poesia en Altxerri Jazz (Donostia)
El pasado 13 de Febrero el Taller de Poesia Itzamná realizó un recital en el bar Altxerri Jazz de Donostia. Un poema de mi autoría - "Una despedida más", incluído en mi primer libro, "Biografía, otros poemas, el mundo que me mata" (2004) - fue recitado por Begoña, que cuenta con 77 abriles y a la que le encanta mi poesia. Desde aquí mi más sincero agradecimiento, no solo a Begoña sino al Taller de Poesia Itzamná por llevar a cabo iniciativas como las suyas. Que cunda el ejemplo.
sábado, 13 de febrero de 2016
Amado Storni, ganador de la 4ª edición de la mejor declaración de amor en San Valentín
Enhorabuena a Amado Storni, ganador de la 4ª edición de la mejor declaración de amor en San Valentín de Cope Guadalajara y Cadena 100 Henares. Este es el poema ganador:
SI TÚ ESTUVIERAS AQUÍ
SI tú estuvieras aquí
el mundo giraría más deprisa que mi soledad
y el amor no sería un pájaro sin alas
al que tengo que enseñar a volar todos los días.
Si tú estuvieras aquí
mis sueños, que son tuyos, dormirían a tu lado
y el deseo no sería una ventana enladrillada
con vistas a los besos que te debo.
Mis futuros no serían pasados imperfectos
y mis labios, adúlteros de ausencias,
aprenderían a decir: “te necesito”.
De no haberte conocido,
¿qué parte de mi alma se habría quedado estéril,
estéril para siempre?
SI TÚ ESTUVIERAS AQUÍ
SI tú estuvieras aquí
el mundo giraría más deprisa que mi soledad
y el amor no sería un pájaro sin alas
al que tengo que enseñar a volar todos los días.
Si tú estuvieras aquí
mis sueños, que son tuyos, dormirían a tu lado
y el deseo no sería una ventana enladrillada
con vistas a los besos que te debo.
Mis futuros no serían pasados imperfectos
y mis labios, adúlteros de ausencias,
aprenderían a decir: “te necesito”.
De no haberte conocido,
¿qué parte de mi alma se habría quedado estéril,
estéril para siempre?
jueves, 4 de febrero de 2016
LUNES ANTES DE ALMORZAR
“LUNES antes de almorzar, una niña fue a jugar pero no pudo jugar por que tenia que planchar. Así planchaba así, así, … Domingo antes de almorzar una niña fue a jugar pero no pudo jugar por que tenia que pasear. Así paseaba, así, así. Así paseaba, así, así. Así paseaba, así, así. Así paseaba que yo la vi”.
–Pon la canción otra vez, por favor– le pedía Lucía a su padre cada vez que la cantinela llegaba a su fin.
–Pon la canción otra vez, por favor– le pedía Lucía a su padre cada vez que la cantinela llegaba a su fin.
“Los días de la semana” fue la banda sonora de la pequeña desde que cumplió los tres años hasta que, con diez, hizo la Primera Comunión. Quizá fuera por eso que con ocho primaveras, y como bien rezaba la letra de la canción, la niña ya sabía planchar, y coser, y barrer, y lavar, y tender. Y cuando cumplió los once años, su madre la enseñó a cocinar y su padre, a jugar al ajedrez.
–Y dices que el juego termina cuando el rey no puede liberarse del jaque– confirmaba la niña.
–Y dices que el juego termina cuando el rey no puede liberarse del jaque– confirmaba la niña.
–Así es –corroboraba su padre mientras le mostraba los movimientos del rey en el tablero. –Y se llama jaque mate.
Aquella tarde Lucía aprendió que en el tablero de ajedrez el rey era una pieza imprescindible. Mucho más que la propia reina.
–Pues yo quiero que la reina sea la que decida la partida– decía con un tono desafiante e inconformista.
–Pero hija, las reglas son esas. Siempre han sido así y siempre serán así– trataba de convencerla su padre.
Con dieciséis años Lucía descubrió la injusticia de los horarios. La norma paterna dictaba que a las diez de la noche había que estar en casa. Sin embargo, su hermano Pedro, un año menor que ella, no tenía hora de llegada, pues para el segundón las reglas eran otras muy distintas.
Cuando la adolescente alcanzó la mayoría de edad las palabras le revelaron el secreto de su machismo. Fue entonces cuando supo que a un hombre muy astuto se le llamaba zorro, y zorra a una prostituta. Que un héroe era un varón famoso por sus hazañas; sin embargo, la heroína era una droga adictiva, amarga, de color blanco y con propiedades narcóticas. Y mientras Don Juan era un apuesto seductor, osado y valiente, doña Juana, su madre, era la encargada de limpiar los restos de orina que dejaban los hombres en los urinarios del centro social de su pueblo.
Aquella tarde Lucía aprendió que en el tablero de ajedrez el rey era una pieza imprescindible. Mucho más que la propia reina.
–Pues yo quiero que la reina sea la que decida la partida– decía con un tono desafiante e inconformista.
–Pero hija, las reglas son esas. Siempre han sido así y siempre serán así– trataba de convencerla su padre.
Con dieciséis años Lucía descubrió la injusticia de los horarios. La norma paterna dictaba que a las diez de la noche había que estar en casa. Sin embargo, su hermano Pedro, un año menor que ella, no tenía hora de llegada, pues para el segundón las reglas eran otras muy distintas.
Cuando la adolescente alcanzó la mayoría de edad las palabras le revelaron el secreto de su machismo. Fue entonces cuando supo que a un hombre muy astuto se le llamaba zorro, y zorra a una prostituta. Que un héroe era un varón famoso por sus hazañas; sin embargo, la heroína era una droga adictiva, amarga, de color blanco y con propiedades narcóticas. Y mientras Don Juan era un apuesto seductor, osado y valiente, doña Juana, su madre, era la encargada de limpiar los restos de orina que dejaban los hombres en los urinarios del centro social de su pueblo.
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