viernes, 30 de noviembre de 2012

Sala We Rock - Bon Scott Revival Show – …Y Bon Scott resucitó en la sala We Rock.


A los incondicionales de AC/DC, decirles que los australianos estuvieron tocando la noche del pasado veintinueve de noviembre en la madrileña sala We Rock. Y lo digo convencido, porque cada vez que cerraba los ojos y me dejaba llevar por la música, sentía la fuerza escénica del mejor grupo de rock de toda la historia; y me empapaba del espíritu y la idiosincrasia de Ronald Belford Scott (Bon Scott), Angus Young, Malcom Young, Phil Rudd y Cliff Williams que Javier Alcón, de un parecido asombroso con el carismático frontman, Sergio León, Toni del Campo, Maxi Flowers y Pablo Rodas - Bon Scott Revival Show -, inyectan en el público, con la dosis exacta de un repertorio, salvo raras excepciones, formado por temas que abarcan el indeleble periodo que vivió la banda de Sidney de 1973 a 1979. Antes de analizar lo que dio de sí el concierto he de contarles que minutos antes, y con la inestimable colaboración de Vicente “Mariskal” Romero que ejerció de maestro de ceremonias, se presentó oficialmente el libro titulado “For those about to power”, una obra de Abdul Vas y que recoge la inspiración del “daliniano” artista – que no quiere cambiar su mundo y sí expresarlo -, tras asistir a treinta y dos conciertos de AC/DC, disfrutar de la música de Angus Young y compañía y trasladar ese deleite a los dibujos.

A las once y media de la noche, - el retraso no supuso un inconveniente para que la sala registrara una buena entrada -, Bon Scott Revival Show nos invitaban a entrar en el particular y placentero universo de Scott y compañía con el tema “Live Wire”, al que siguieron un espectacular “Shoot down in flames”, con el que los presentes nos volvimos locos, locura que fue incrementándose con “If you want blood (You got it) “,  y “What´s next to the moon”, este último rescatado del disco “Powerage”. Tampoco faltaron a su cita los clásicos “T.N.T.”, “Sin city”, para cuya interpretación Sergio León cambió de guitarra (lo haría en varias ocasiones), la vibrante “Whole lotta Rosie”, “Go down”, “Ride on”, - Sergio abandonó el escenario para compartir su extravagancia musical entremezclándose con el público -, ”Highway to hell”, o Problem Child”, que puso el punto y seguido a una magistral primera parte de concierto. Volverían para inyectarnos más adrenalina con el tema “Let there be rock”, - al final de la canción dejaron que Sergio se luciera con un espectacular solo que emuló el del mismísimo Angus Young, tirándose incluso al suelo, y ”High voltage”, que sirvió para que Javi presentara la banda a los asistentes.

El repertorio contó con la presencia de temas como “Riff raff”, “Jailbreak”, o “Thunderstruck”, rescatado de la época con Brian Johnson, con los que se completaron dos horas de concierto en las que AC/DC siempre estuvieron presentes en estos cinco artistas que, a parte de ser muy buenos músicos, son muy buenos actores. Bon Scott Revival Show ofrecen la oportunidad única de escuchar en directo canciones excluidas actualmente del extenso repertorio de los australianos y poder disfrutar con el carisma y la honestidad de uno de los mejores frontman de la historia del rock.

De la sala We Rock les podría decir que el ambiente que allí se respira es de culto a la música, cuidando al milímetro todos los detalles, desde las mesas decoradas con portadas de discos hasta las fotos que adornan las paredes, pasando por los servicios - el baño masculino lo representa un icono de Lemmy y el de las mujeres uno de la abuela Ángeles -, el sonido o la iluminación. Lo aquí que les cuente no mejorará la definición del maestro “Mariskal”: “un templo del rock en el centro de Madrid”. Les invito a que se pasen por allí y lo comprueben por ustedes mismos.

domingo, 25 de noviembre de 2012

2012-11-24 – Sala Caracol – Doro – Eres única


En esta segunda juventud que me ha tocado vivir, estoy disfrutando la música más intensamente que hace años, más de veinticinco, cuando mi juventud se empapó del espíritu musical de infinidad de grupos, Warlock entre ellos, que mojaba sin encharcar desde la distancia de los grandes estadios. Ahora esa distancia inalcanzable y anónima se ha convertido en cercanía y proximidad; el sudor de aquellas bandas legendarias que ahora descargan su adrenalina en recintos más pequeños como la sala Caracol, siempre llenos de un público que no olvida, se mezcla con el mío. Ahora los artistas, aquellos mitos inalcanzables del pasado, te estrechan la mano y te invitan a cantar con ellos cuando tienen la deferencia, como siempre la ha tenido Doro Pesch, de acercarte el micro para compartir contigo su éxtasis más metalero. Toda una experiencia que recomiendo vivir siempre que se pueda.


Para caldear el ambiente antes de su aparición en escena, la alemana aprovechó la profesionalidad de Seven, una banda checa que demostró muy buenas maneras en el escenario. Presentando en Madrid su última placa, la titulada “Freedom call”, el grupo siempre estuvo cercano, preocupado por agradar con su técnica y sus poses a un público también muy entregado y dejándonos a los presentes, en su media hora de actuación, muy buen sabor de boca. Muy recomendables en directo.


A las nueve y cuarto de la noche salía al escenario una guapísima Doro Pesch, para demostrarnos a los que no quisimos perdernos su concierto que, como el buen vino, su fuerza escénica y vocal se conserva con el paso de los años. Una bonita introducción enlazó con el tema “Hellraiser”, al que dieron continuidad tres canciones rescatadas de su pasado en Warlock - “I rule the ruins”, perteneciente a su exitoso “Triumph And Agony”,  Burning the witches”, de su álbum debut con los germanos y del que también tocaron “Metal racer”, y “Fight for rock” -. Para entonces el público, entregado como nunca he visto, ya comía de la mano de Pesch.  

Os quiero, Madrid”. El repertorio de la teutona se nutrió tanto de canciones de su periplo en solitario como de su pasado musical en Warlock; temas todos muy aplaudidos y coreados como “The night of the Warlock”, “Hellbound”, “True as steel”, “Rise your fist in the air”, el primero de los dos que tocó de su hasta la fecha última entrega discográfica – el otro fue “Hero”, muy aplaudido por el respetable y que Doro, lanzando un beso al cielo, dedicó a la memoria del inmortal  Ronnie James Dio , memoria que los presentes recordamos coreando su nombre -, o la entrañable “Fur Immer”, que el público cantó con el sentimiento que el tema merece y que la incombustible Doro introdujo con unas emotivas palabras: “sois una gran familia de heavy metal”.


We love you…Os quiero”, no paraba de gritarnos la alemana desde el proscenio; el escenario se quedó pequeño para tanta adrenalina como descargó la banda, muy conjuntada, profesional, y que arropó en todo momento a la diva: Bas Maas (que sudó y se divirtió bromeando con el resto de sus compañeros) y Luca Princiotta, a las guitarras, Nick Douglas, al bajo y a los teclados, y Johnny Dee, que no dejó de aporrear su instrumento con la precisión de una máquina de coser. Su solo de batería, con guiños a los británicos Queen, fue muy aclamado por el público. Completaron un inmaculado repertorio los temas “Earthshaker rock”, que sirvió de comodín para presentar a la banda, el himno “We are the metalheads”, “Breaking the law”, cover de Judas Priest con el que la gente disfrutó a rabiar y que enlazaron con “All we are”, uno de los clímax del concierto con el que se puso punto y seguido a una intensa primera parte de actuación. Sin abandonar el escenario, Doro se reservó para el final los temas “Metal tango”, “Unholy love”, y “Bun it up”, incluido en su disco del año 2000, “Calling the wild“. 


A pesar de haber visitado nuestro país en casi todas sus giras, el público sigue apostando por la de Dusseldorf porque sabe que los conciertos de la alemana son sinónimos de calidad. Aunque con una banda, un repertorio y un público como el que se dio cita en la madrileña sala Caracol, uno puede ir a cualquier parte. Doro, ya te echamos de menos.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Doro - 24 de noviembre de 2012 - Sala Caracol - Doro está más viva (y más guapa) que nunca



Por mil ochocientas pesetas - 10,82 euros para quienes gustan de las conversiones -, ví a Warlock, un grupo de heavy metal al que el tiempo les ha abierto las puertas del Olimpo metalero, teloneando a los siempre grandes Judas Priest. Una gira que, junto a Metallica, llevó a la banda más allá de las fronteras de su Alemania natal. Era el año 1986, en el estadio Román Valero del madrileño barrio de Usera. Además de su música contagiosa – creo recordar que presentaban el maravilloso “True as steel”, un álbum recién parido y que contenía el exitoso “Fight For Rock” -, me llamó gratamente la atención su cantante, una rubia cuya belleza solo era superada por su preciosa voz. Su nombre: Doro Pesch. Han pasado muchos años desde entonces pero la frontwoman alemana, que acertó en la elección de continuar su carrera en solitario, sigue demostrando que como el buen vino, su belleza y su voz mejoran con el paso de los años. En el ambiente del metal, Doro es sinónimo de calidad.


Desde aquella gira a la teutona, una de las primeras que se atrevieron a arriesgar cantando heavy metal, estilo que hasta entonces era propiedad de los hombres, le encanta nuestro país. Y viene de nuevo, esta vez a presentarnos su recién estrenado disco, que ha titulado “Raise Your Fist” (Nuclear Blast Records), un trabajo que ilusiona con su sonido actual y en el que cuenta con los invitados de lujo de su amigo Lemmy (Motörhead) o el guitarrista Gus G (Ozzy Osbourne, Firewind). Las fechas elegidas para su gira por tierras españolas son el 23 de noviembre en la pamplonesa sala Totem, el 24 de noviembre en la madrileña sala Caracol y el 25 de noviembre en la sala Razzmatazz 2, de Barcelona. El grupo checo Seven, que nos presentarán su brillante trabajo “Freedom Call”, serán los encargados de abrir los conciertos. Las entradas pueden adquirirse en los habituales puntos de venta: FNAC, Carrefour, Ticketmaster o llamando al teléfono 902 150 025. Una oportunidad de comprobar que la incombustible “Metal Queen” está más viva (y más guapa) que nunca.

domingo, 11 de noviembre de 2012

2012-11-09 – La Riviera – WASP – Mucho ruido y muchas nueces








Hay conciertos que te cogen de la mano y te guían por el recuerdo; conciertos que sin querer te trasladan a una adolescencia marcada por las visitas domingueras a El Rastro madrileño para conseguir, por una libra (sesenta céntimos de euro de los de ahora),  las últimas novedades discográficas grabadas en cutres y defectuosas cintas marca Crescendo. Así llegó a mi vida la música de Los Suaves, Banzai, Quiet Riot, Yesterday and Today, Iron Maiden, Scorpions, Guns n´Roses, grupos que luego he podido disfrutar en directo y de los que con el tiempo he ido adquiriendo sus cedés, todos  originales, algunos firmados por los propios artistas. Así llegó a mi vida la música de W.A.S.P., una banda liderada por el misterioso Blackie Lawless y cuyo primer disco, el homónimo “W.A.S.P.”, me gustó tanto que su escucha me convirtió en fan de la banda. Hasta el punto de que siempre que Blackie ha aterrizado en nuestro país, un servidor ha ido a ver su show en directo.


La sala La Riviera, que para la ocasión registró una buenísima entrada, abría sus puertas al público a las siete y media de la tarde, para que a las nueve y cuarto de la noche sonara por los altavoces un remix de temas que resumían la trayectoria musical de W.A.S.P.; una selección que sirvió de perfecta carta de presentación para que Lawless y compañía hicieran acto de presencia en el escenario ante un público que les esperaba impaciente. Abrieron la caja de sus esencias musicales con el tema “On your knees“, al que le dieron merecida continuidad “The torture never stops”, y “The real me”, rescatado del disco “The Headless Children”, y merecido homenaje a los británicos The Who.
Madrid. Are you ready?”, gritó Blackie desde el escenario para avisarnos que descargarían el tema L.O.V.E. machine”, que destapó la adrenalina de los presentes y cuya locura desembocó en delirio cuando sonaron los acordes de “Wild child”. Ataviado con las inseparables cuchillas en ambos antebrazos y una camiseta que conmemoraba los treinta años de carretera, Blackie (cuya presencia impresiona), de riguroso negro a excepción de las botas blancas, sudaba a borbotones, prueba fehaciente de que la banda estaba desplegando todo su potencial en directo, con continuas y estudiadas carreras por el escenario que animaban a un público siempre entregado. Luego sonarían la sentimental Sleeping (in the fire)”, cantada por el público y que enlazaron con el tema “Forever free”. Un memorable discurso proyectado por las pantallas, a cargo de Martin Luther King, sirvió de presentación al tema “The headless children”, al que siguió “I wanna be somebody”, uno de los clímax del concierto y que el grupo dejó cantar al respetable. Terminado el tema, el cuarteto se marchó a camerinos para regresar e interpretar varios temas del mítico disco “The Crimson Idol”, un álbum conceptual que cuenta la historia de Jonathan Steel. Las canciones elegidas fueron “The invisible boy”, “I am one”, “The idol”, Chainsaw Charlie (Murders in the New Morgue)" y “The great misconceptions of me”, además de “Restless gypsy”, rescatada del disco “Inside the Electric Circus”. Todas las canciones fueron arropadas por videos proyectados por tres pantallas, dos en los laterales del escenario y una detrás de la batería. El resto de la banda, decir que estuvieron a la altura y respondieron a las expectativas que se esperaba de ellos: Doug Blair, guitarra solista, cambió de instrumento en varias ocasiones y estuvo muy participativo y correcto. Mike Duda, bajista, corrió por el escenario y animó al público, y Mike Dupke, batería, aporreó su instrumento para vestir a los temas con la fuerza que requieren. El solo de batería con el que nos deleitó, arropado por videos de coches de carreras, lejos de aburrir, gustó y animó al público.

La actuación – una hora y cuarenta y cinco minutos que supieron a poco - dio por finalizada con los temas “Heaven's hung in black” y “Blind in Texas”, otro de los clímax del concierto, en el que Blackie, después de tirar una botella de agua al público y dejar que éste cantara el tema hasta la extenuación, se subió a su impresionante micrófono con forma de manillar de motocicleta, para despedirse desde lo alto (y por todo lo alto) de todos nosotros. Una actuación memorable, intensa, con el único pero de un repertorio en el que faltaron temas tan imprescindibles en la discografía de los americanos como los son “Animal (fuck like a beast)”, "School daze", o la versión que popularizó Humble Pie, original de Ray Charles, “I don't need no doctor". Otra vez será.

lunes, 5 de noviembre de 2012

2012-11-02 - Sala Caracol - Yesterday and today – Veni, vidi, vinci.

Dave Meniketti (guitarra y voz), John Nyman (guitarra) Brad Lang (bajo) y Mike Vanderhule (batería), hicieron que la noche del pasado dos de noviembre fuera una noche inolvidable. Ellos son Yesterday and Today, una máquina de rock’n'roll que combina a la perfección la fuerza, la pasión y la técnica. El guitar hero hizo hablar a su Gibson Les Paul, que cambió en varias ocasiones, dejando la buena impresión que dejan los músicos que viven por y para la música, alejados de parafernalias baratas, lentejuelas, discursos que nada aportan y purpurina, que muchas veces lo único que hacen es maquillar las carencias musicales y enturbian el buen hacer encima del escenario.  
A las nueve y media, una hora después de que la madrileña sala Caracol abriera sus puertas, recinto que para la ocasión completó su aforo, salían al escenario unos esperadísimos Y&T. A los pocos segundos sonaban los inconfundibles acordes de 
Black tiger”, canción a la que dio continuidad “Hard times”. “Good evening…”, nos saludaba un siempre agradecido Meniketti para, después de cambiar de guitarra, deleitarnos con la interpretación de “Dirty girl”, y “Rock & roll's gonna save the world”. Luego llegarían a su obligada cita las esperadas “Mean streak”, “Rhythm or not” y “Midnight in Tokio”, una bellísima canción aderezada con una no menos bellísima introducción de guitarra a cargo de Dave.

Arropado por una banda de lujo, siempre dispuesta a agradar y que trasladó su euforia al público, que también se mostró muy entregado durante toda la actuación, un siempre atento, amable y jocoso Dave hacía honor a su fama con las seis cuerdas y nos brindaba solos espectaculares, incluso mientras hacía las labores de cantante. También tocarían“Shine on”, “Winds of change”, “25 hours a day”, “I'm coming home”, dedicada al fallecido Phil Kennemore, la instrumental “I'll cry for you”, muy en la línea sentimental de “Parisienne Walkways” del sempiterno Gary Moore, y “Hurricane”, que dio paso a un solo de batería que sirvió para dar descanso al resto de la banda; al finalizar Mike tuvo problemas con el instrumento. Mientras lo subsanaban, Dave y compañía amenizaron la espera con una preciosa introducción del tema “Contagious”, satisfaciendo la petición del público. Con los temas “Don´t wanna loose”, muy solicitado durante toda la velada, “Gimme the beat”, “Squeeze”, cantada por John Nyman, la preciosa “I believe in you”, que acabó con el respetable aclamando a Dave y “Forever”, introducida por el habitual preludio, darían por finalizada la primera parte de su inmaculada actuación. Con “Forever” todos los presentes nos volvimos locos, dejando que la adrenalina fluyera con la fuerza que el tema merece. “Por siempre… Gracias Madrid”, gritó Dave antes de abandonar el escenario.

Dos minutos después regresaban de nuevo para interpretar “Rescue me“, canción que puso la guinda a un pastel que nos endulzó a todos sin empalagarnos. Dos horas y cuarto de concierto en el que los californianos apostaron, como siempre, a caballo ganador; dos horas y cuarto de concierto en las que se puso al rock and roll donde tiene que estar: siempre arriba. Sería de demagogo decir que después de verles en directo uno se puede morir, pero sí afirmo que Yesterday and Today se superan a sí mismos en cada actuación. Como dijera el cónsul romano Julio César al describir su victoria en la batalla de Zela, “veni, vidi, vici”.