SI
tú estuvieras aquí
el
mundo giraría más deprisa que mi soledad
y
el amor no sería un pájaro sin alas
al
que tengo que enseñar a volar todos los días.
Si
tú estuvieras aquí
mis
sueños, que son tuyos, dormirían a tu lado
y
el deseo no sería una ventana enladrillada
con
vistas a los besos que te debo.
Mis
futuros no serían pasados imperfectos
y mis labios, adúlteros de ausencias,
aprenderían
a decir: te necesito.
De
no haberte conocido,
¿qué
parte de mi alma se habría quedado estéril,
estéril
para siempre?
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