miércoles, 25 de abril de 2012

Michael Schenker de gira por España el próximo mes de Mayo

La primera vez que vi en directo a Michael Schenker fue hace muchos, muchos  años, más de veinticinco, cuando en 1986 vino a Madrid como telonero de los también alemanes Scorpions. Desde entonces he seguido el rastro musical dejado por el teutón tanto en Scorpions como en UFO, amén de su periplo en solitario.


Han sido muchas veces las que el alemán ha visitado nuestro país pero ésta seguro que será especial. Acompañado por un elenco de músicos de la categoría de Doogie White, voz, (Rainbow, Yngwie Malmsteen), Herman Rarebell, batería, (Scorpions), Francis Buchholz, bajo, (Scorpions) y Wayne Findlay (Slavior, Vinni Moore), teclado y guitarra, la mini gira por tierras hispanas llevará el talento musical del guitar hero el próximo mes de mayo a Barcelona (día 2, sala Apolo), Madrid (día 3, sala Heineken), Santiago de Compostela (día 4, sala Capitol) y Pamplona (día 5, sala Tótem) y en ella seremos testigos de la magistral ejecución de un repertorio de lujo formado, además de por los temas de su exitoso último disco, el titulado “Temple of Rock”, por los más selectos de su andadura en solitario o encumbrando a grupos como UFO o los anteriormente citados Scorpions. Tan temperamental como prodigioso, este capricornio de nacimiento renace de sus cenizas para demostrarnos (una vez más) que la magia de sus dedos sigue intacta cuando acaricia el mástil de su Gibson Flying V. Gracias Maestro.

P.D.: Mientras escribo este artículo estoy escuchando  Attack of the mad axeman”, una de las muchas joyas musicales firmadas por Schenker.

sábado, 21 de abril de 2012

Estudio Report del disco de Niña Malvada

El panorama musical se alimenta a diario con apuestas tan variadas como interesantes, apuestas que en la mayoría de los casos y para desgracia de la música, son fagocitadas y caen en el olvido para siempre, culpables del único delito de lanzarse sin red al vacío de un mundo, el de la música (¿negocio de la música?), más preocupado en vender que en deleitar. Entonces, ¿qué tiene Niña Malvada que les haga diferentes dentro de esa amalgama musical? A lo largo de mi dilatada carrera como periodista he tenido la oportunidad de asistir a la escucha en primicia de discos malos, mediocremente malos, buenos, y otros maravillosos que entraban por la puerta grande al Olimpo de las obras maestras desde la primera escucha. Es el caso de Niña Malvada, un grupo que en su primera apuesta musical, vestido por once canciones, han derrochado ganas y talento invitando al que lo escucha a quitarse el sombrero. Chapeau. Decirles, en prejuicio de que parezca que me han pagado por ello, que el septeto – Dannyel Barragán a la voz, Borja Bueno a la batería, Alberto L. Garrido al bajo, M. Angel Tanetti y Javier Balmoral a las guitarras y Noemy Martínez e Irene Arias a los coros -, destila amabilidad y cercanía por los cuatro costados y eso les hace, como poco, bastante interesantes.

El primer viernes de marzo se nos citaba a un puñado de periodistas en los acogedores estudios Tatami, situados en la madrileña localidad de Boadilla del Monte, para asistir a la escucha de siete de los once temas del disco de Niña Malvada, de los cuales cinco, a primera escucha, me parecieron verdaderas delicatessen musicales. Un puñado de canciones que abrazan las grandes producciones de rock americanas, con estribillos frescos y pegadizos y coros muy elaborados pero sin olvidar las raíces hispanas en unas letras cantadas en su totalidad en castellano. El adelanto del disco, que cuenta con interesantes colaboraciones y cuya fecha de salida al público se espera para el 25 de marzo, apostó (y ganó) por que los presentes nos sintiéramos como en casa, haciéndonos partícipes en todo momento del sentimiento más fresco y extrovertido que destila el grupo y que han sabido plasmar en las composiciones. La minuciosa labor tanto de Víctor Martínez a la producción (éste es su tercer proyecto) como de Carlos Hernández “Charly, a las mezclas, ha conseguido convertir, con mucho talento y más dedicación, un producto en un disco, hartos de “tragarnos” como buenas producciones vacías de calidad y con contenidos poco creíbles; producciones en las que grupos y solistas españoles entregan un cheque en blanco de confianza para que productores foráneos, cuyo nombre supera con creces su talento, hagan discos como churros en vez de churros (de discos) como discos.

Los siete temas escuchados - “Otra noche”, un trallazo de canción idónea para abrir la placa, “Si te vas”, “La más bella princesa”, “Niña malvada”, “V.O.”, “Solo tú”, o “Lágrimas en el bulevar”, beben de los tópicos más típicos de enganchar porque entran en la cabeza como en la cabeza entran el cariño o la soberbia. Tienen prevista que la presentación oficial del disco (amén de otras sorpresas) sea el próximo 20 de abril en la madrileña sala Ritmo y Compás. Le aconsejo, amigo lector, que si quiere ser testigo de una nueva forma de entender la música, directa, glamurosamente desenfadada, con algunas pinceladas gamberras pero sobre todo jovial y divertida, no se pierda la puesta de largo de este disco que promete romper clichés y abrir fronteras. Y recuerde siempre que ser malvado es bello. Mucha suerte chic@s.

martes, 17 de abril de 2012

Mis poemas llegan a Londres

Poemas publicados en Londongrip, un sitio totalmente independiente, ómnibus cultural que proporciona comentarios inteligentes de espectáculos y eventos actuales, artículos bien argumentados sobre la más amplia gama de temas; un espacio de exhibición para las artes cross-media y una revista de poesía editada, entre otros, por el prestigioso Michael Bartholomew-Biggs. La traducción es obra de Gillian Wolfe, traductor en la ONU.

So much on my own (Y yo tan solo)

As earnest as a child or drunkard,
teasing/tantalising as an artist’s muse,
flat and sterile as pressed flowers,
uncommon as an office kiss.

Absurd as banners celebrating bullets,
bland as lips made out of marble,
blighted as the autumn’s cast-off leaves,
elusive as the scents of spring.

Impersonal as orders from dictators,
misplaced as I love you in a telegram,
confused as death reflected  in a mirror.

Edgy as my allergies near flower beds,
empty as my daily paper with no crossword ….
and as alone as I am with you so far away. 


If you were here (Si tú estuvieras aquí)

If you were here
the spinning world would overtake my loneliness
and Love would cease to be a wingless bird
I have to teach to fly again each day.

If you were here
my dreams of you would sleep beside you;
desire would break the bricked-up window
overlooking kisses that I owe you.

My futures would not be imperfect pasts
and my lips, unfaithful through your absence
would learn once more to say “I need you”.

If I’d not met you,
how fruitless would my life have been
how barren would my soul have stayed?

domingo, 15 de abril de 2012

COMO DOS GOTAS DE AGUA

Relato erótico seleccionado como finalista en el Concurso Literario Erótico de la EditorialLa Fragua del Trovador”. Un total de 33 relatos que formarán parte de un libro de próxima publicación. Espero que disfrutéis con su lectura.

COMO DOS GOTAS DE AGUA


I
  
   PERO lo que más me excitaba era ver cómo en aquel cuerpo curvilíneo las gotas de agua luchaban por no caer al suelo o no evaporarse con los rayos del sol. Ver cómo en aquel cuerpo curvilíneo las gotas de agua resbalaban de deseo, de un deseo tan efímero como placentero. Abandonar ese cuerpo era como saltar al vacío sabiendo que estrellarse contra el suelo era morir… de placer. Porque morir no importaba después de haber saboreado cada rincón de aquel cuerpo, un cuerpo que tantos y tantos hombres haremos nuestro tan solo con la mirada. En el agua se sentía como un pez dentro de su acuario, atrapada pero protegida, limitada pero aventurera, arrogante de saber que cada gota de agua luchaba con sus semejantes por acariciar su cuerpo, por permanecer en su cuerpo el mayor tiempo posible; un cuerpo del que la Belleza más mayúscula se había encaprichado con locura. Millones de gotas repartidas por aquel cuerpo perfecto, acomodadas en sus senos aniñados, deslizándose por su vientre, acariciando su cintura caprichosa, tocando el cielo de su verticalidad más deseada, la tersura de sus muslos y recorriendo el atajo interminable de sus piernas. Un segundo después caían al suelo agotadas, abatidas por la gravedad y la inercia, resignadas pero satisfechas. Era entonces cuando morir no importaba nada.

II

   Cuando me miraba le imaginaba soñándome desnuda. Y sus sueños que eran míos, se abrazaban a mis noches como el deseo se abraza a la ausencia, como la ausencia se abraza al olvido. Sentía en mis caderas las caricias impúdicas de su mirada, sus pupilas clavándose en mis senos aniñados, sus ojos despeinando el rubio de mis cabellos. Soñaba despierta e imaginaba cómo sus desvergonzados dedos buceaban entre la seda de mis bragas en busca de mi sexo. Le imaginaba paseando su lengua por mi espalda, bajándome con delicadeza las braguitas de color blanco inmaculado hasta alcanzar las rodillas, dándome mordiscos en el culo para luego recostarme sobre la encimera y separarme las piernas para acceder a mi sexo que se le ofrecía como un cuidado vergel aún sin explorar. Y su lengua se introducía con maestría dentro de mí sin violentarme, con método y mesura, con cariño y disciplina. Entonces observaba el reflejo de mi cara  en el cristal de la vitrocerámica y veía el rostro de una mujer abstraída de placer. Pero lo que más me gustaba era que me cogiera las manos y las pusiera en mi culo para que yo misma separara los carrillos facilitando así el paseo de su miembro por la raja.  Después me metía el dedo índice en la boca para introducírmelo, una vez humedecido, en la estrechez de mi ano. Aquella postura, tan violenta como placentera, era la que más le excitaba a aquella niña a la que sus padres confiaron su educación a las Hermanas Benedictinas. ¡Cuántas veces sor Leonor me levantó la falda y me pegó en el culo con su regla de madera, la misma que minutos antes había golpeado el trasero de alguna de mis compañeras! En aquel internado las monjas me enseñaron que la virginidad era mi tesoro más preciado, un tesoro que había que guardar con recelo y cerrojo a la espera de que lo abriera la llave del hombre apropiado. Y Alex no lo era. Pero el culo era otra cosa y aquel sueño era mi sueño. Esa postura me resultaba tan placentera que volviendo la cabeza insinuaba a Alex con un gesto de piedad que no abandonara su exploración, invitándole incluso a que el trabajo fuera continuado por su miembro. Entonces él lo introducía en mí, sin prisa, con suavidad y destreza. Cada golpe en mi trasero era acompañado por un gemido del placer más doloroso. Veinte golpes más tarde (ni uno más, ni uno menos) su miembro salía de mí y lo restregaba en mi trasero bañándolo de una sustancia viscosa con un olor nauseabundo que a mí me daba muchísimo asco. La excitación me devolvió a la realidad pensando que ese sería el mejor regalo que aquel cuarentón enamoradizo podía hacerme el día de mi veinte cumpleaños.  

   Aquellos pensamientos tan subidos de tono me hicieron abandonar la toalla. Nada mejor que una ducha para enfriar mi calenturienta imaginación, una imaginación que había humedecido la braguita del bañador y erguido mis pezones rebosantes ahora de vida y esperanza. Era entonces cuando sentía su mirada alojarse en todos los rincones de mi cuerpo.   

III

   No podía apartar la mirada de aquel cuerpo, de sus manos acariciando sus cabellos, paseando insinuantes por su entrepierna adolescente. Después de ducharse y sin apartar sus ojos de mí, se dirigió hacia donde yo estaba tumbado. Mi mirada no soportó tanto descaro y se retiró como un pésimo jugador de póker que no sabe ir de farol. La sombra de su cuerpo delató su presencia. Levanté la mirada mientras ella, con una voz sensual y acaramelada, tan segura de sí misma, me decía:

-   ¿Te importaría darme crema en la espalda?