lunes, 24 de junio de 2013

2013-06-24 – Antología Leño 1978-1983 - ¿Saben por qué las canciones de Leño llegan tanto y a tanta gente?


La salida al mercado de una gran antología titulada “Leño 1978-1983 – en la que se recoge, además de sus cuatro discos publicados, todas esas rarezas musicales que son tan difíciles de encontrar -, ha devuelto a la actualidad al grupo madrileño, una banda cuyos discos, pese a los treinta años desde su separación, siguen sonando actuales: todos ellos encierran verdaderas obras de arte. Los irrepetibles Leño fue el grupo a cuyos conciertos asistíamos los barriobajeros, los urbanitas, los reclutas, los parados, los asalariados, los modernos y la demás fauna de aquel rock de finales de los años setenta que dejaba de un lado el color gris perla del franquismo para vestirse con los colores siempre vivos de la recién nacida democracia. Y disfrutábamos en ellos. Todavía hoy suena en mi coche alguna canción del trío – “Maneras de vivir”, “Sorprendente”, “La Fina”, “Sí, señor  -, cantinelas que acompañan y endulzan mis viajes. Son compañeras cálidas y no pesan, como la poesía.

Para acoger este inigualable evento se eligió un lugar tan acogedor para la cultura como lo es la Sala de Juntas del madrileño Círculo de Bellas Artes. Y a la obligada cita, además de la prensa, acudieron los tres protagonistas, Rosendo Mercado, Tony Urbano y Ramiro Penas, los inspirados autores del libro, Kike Babas y Kike Turrón, y un agradecido Miguel Ríos, que fue el encargado de entregar al grupo una placa como reconocimiento oficial por la venta de más de medio millón de discos en toda la carrera del grupo, responsabilidad que en un principio había recaído en “El Gran Wyoming” y que no pudo asistir al acto. En el libro aparecen las opiniones de artistas con los que Leño compartieron vivencias – Luz Casal, Manolo Tena, Moncho Alpuente, Armando de Castro,… - periodistas como Jesús Ordovás o Paco Pérez Brian, y productores de la talla de “Mariskal Romero o Carlos Narea. También aparecen los comentarios de road mánagers, personal de sonido e iluminación, que son los que mejor saben acerca del espíritu y el sentimiento de la banda.

Según palabras del propio Rosendo, “todo lo que hay en el libro, pasó. Hemos contado nuestra historia y a nuestra manera. Ni siquiera nos planteamos la trascendencia que pueda llegar a tener”. Miguel Ríos eligió a Leño como teloneros junto a Luz Casal de su gira más exitosa “El rock de una noche de verano“, porque “Carlos Narea, que producía técnicamente la gira, me los colocó; Leño era uno de esos grupos que a él le gustaba. Necesitaba a alguien desconocido, a un grupo que se aprovechara de ese boom y a la vez que vendiera entradas. Y Leño en aquella época ya vendía entradas”.  

A los más nostálgicos decirles que los miembros de Leño están encantados de volver a verse, de compartir risas y cañas, pero no tienen la intención de juntarse otra vez. ¡Una verdadera pena! 

Maneras de vivir: Leño y los orígenes del rock urbano

jueves, 20 de junio de 2013

2013-06-19 - Sala Arena – Saxon – Siempre Saxon


Saxon es de esos pocos grupos que nunca defraudan. Los he visto teloneando a grandes del heavy rock a quienes, a base de tesón y buenas canciones, se han comido musicalmente hablando; un grupo que cuando va de cabeza de cartel nunca se deja pisar el terreno. Y es que la banda británica, liderada por un incombustible Biff Byford, sabe guiar sus actuaciones por la senda del encanto y el disfrute. Como debe ser.

Pasaban cinco minutos de las nueve de la noche cuando Saxon, una máquina musical siempre bien engrasada, hacía acto de presencia en el escenario de la sala Arena, que para la ocasión registró una muy buena entrada. Después de la intro titulada “Procession”, el tema elegido para romper el hielo escénico fue “Sacrifice”, rescatado de su última y homónima entrega discográfica. Venían a presentar el disco y de él descargaron temas como “Wheels of terror“, “Guardians of the tomb”, “Stand up and fight” o “Night of the wolf”, todos ellos muy aclamados por el público. Aunque donde el respetable se encontró más a gusto fue coreando los temas clásicos; dentro de este apartado no faltaron himnos como “Power and the glory”, una canción que eleva mi adrenalina siempre que la escucho, como sucede con “747 (Strangers in the night)”, que tampoco faltó a su cita. También lo hicieron “Heavy metal thunder”, la preciosa y sentimental “Broken heroes”, que el público enfervorecido pidió desde la platea, la contundente “Solid ball of rock”, “Motorcycle man”, “Strong arm of the law”, o “Wheels of steel”, canción con la que, después de hora y media de intensa actuación, dieron por finalizada una primera parte en la que el público y las canciones siempre fueron protagonistas y en el que frontman Byford estuvo muy bien arropado por los milimétricos y precisos Paul Quinn y Doug Scarratt a las guitarras, por el incansable y participativo Nibbs Carter, al bajo, y por un perfeccionista Nigel Glockler a la batería, que nos dedicó un espectacular solo que el público agradeció con sus aplausos.


Para los bises la banda se reservó los temas “Crusader”, “Denim and leather” y “Princess of the night”, tres temas que pusieron el punto y final a un concierto que terminó en el punto más álgido y que como siempre dejó al público satisfecho y con ganas de más. Será por eso por lo que me gustan tanto los directos de Saxon, porque en ellos soy inmensamente feliz. ¡Hasta la próxima!

2013-06-18 - Hotel Auditorium - Steve Vai – Para enmarcar en la memoria


Steve Vai llegó a Madrid para presentarnos su última delicatessen musical, la titulada “The story of Light”. Y todos los que fuimos a disfrutarle al Hotel Auditórium, un recinto que sin completar el aforo sí que registró una muy buena entrada, nos llevamos el buen sabor de boca de un músico que idolatra la guitarra, que juega con ella como si se tratara de una extremidad más de su cuerpo, regalándonos sonidos insospechadamente bellos.

Eran las diez menos cuarto de la noche cuando el guitar hero daba el pistoletazo de salida a un concierto que prometía ser memorable y que cumplió su promesa. El madrileño Hotel Auditórium, testigo privilegiado de numerosas actuaciones todas ellas de renombre, fue el escenario perfecto para llevar a cabo tan selecto evento; un espectáculo en el que la guitarra siempre fue protagonista – cada pieza se interpretó con una guitarra distinta - y en el que el maestro siempre estuvo muy bien arropado por la Evolution Tempo Orchestra, formada por un elenco de músicos que elevaron el nivel instrumental a la máxima potencia. El concierto empezó con el tema “Frangelica part 1, interpretado únicamente por la orquesta que entregó el testigo instrumental para el merecido lucimiento de Vai y que lo recogió con la canción “Racing the world”. No faltaron a su cita canciones como “Velorum”, la preciosa “Answers”, “Salamanders in the sun”, o “Liberty”. En repetidas ocasiones Steve nos dedicó su mejor español para agradecernos los aplausos – “Muchas gracias” -, y nos mostró sus preciosistas cualidades instrumentales cuando tocó sentado en una silla o cuando abandonó el escenario e interactuó con el público, con quien habló y se hizo fotos mientras tocaba. También regaló púas, dedicó temas y firmó discos, dejando en el camerino su indiscutible condición de estrella del rock y enseñarnos así su lado más humano. 

La improvisación - estudiada al milímetro- , el virtuosismo - que endulzó sin empalagar -, y la participación de un público siempre correcto y entregado al show, hicieron que las casi dos horas de actuación no resultaran nada monótonas. Para terminar, Steve escogió los temas “For the love of God”, y “Kill the guy with the ball”, dos piezas que levantaron al respetable de sus asientos. Como anécdota decir que Carlos de Castro, otro maestro de la guitarra, estuvo disfrutando del espectáculo en la butaca contigua a la mía. Cuando le pregunté su opinión acerca del concierto, la respuesta del “barón” fue escueta pero sincera: “Bien”.

Sentimiento, entrega, cercanía, profesionalidad, elegancia, magia, … Todo eso es Steve Vai.

miércoles, 5 de junio de 2013

Entrevista a Jose Carlos Molina (Ñu) – La gente no quiere oir nada nuevo

Hablar con Jose Carlos Molina, alma máter de los míticos Ñu, siempre resulta interesante. Porque el músico es una persona honesta y consecuente con lo que dice. Piensa lo que dice y dice lo que piensa. En un mundo asquerosamente deshonesto como este, la honestidad es como desplumar un pájaro contra el viento: uno acaba siempre con las plumas metidas en la boca. Pero a mí me encanta ser así, y por ende, las personas así. Esta es una entrevista no recomendable para “mamamodas”, trepas, listillos y gente que aparenta ser legal y no lo es. 

Buenas tardes, Jose Carlos. Estuvisteis ayer tocando en Zaragoza. ¿Qué tal fue el concierto?

No. Al final lo suspendí porque era una encerrona. Hay salas que te dicen que vayas a tocar, sin hacer ningún tipo de cartelería, no promocionan y se piensan que por anunciarte en facebook ya está todo hecho. Además, se encuentran en un polígono, en el quinto coño, hace frío, no puedes beber,… Son salas que reúnen todos los requisitos para que la gente no acuda a los conciertos. A eso hay que añadirle que a la gente no le gusta la música y a la que le gusta, se gasta el dinero en festivales tipo Sonisphere. Este rollo de salas ya no funciona. Me gustaría que fuera de otra forma pero no lo es.

¿Dónde podremos ver a Ñu la próxima vez en directo?

Quizás en Murcia. Está todo en el aire. Ahora los ayuntamientos ya no te contratan y los que lo hacen no te dan ninguna garantía.

¿En qué momento, musicalmente hablando, te encuentras actualmente? ¿Para cuándo material nuevo?
Yo ya no saco discos. Hombre, si ya lo tengo terminado porque ha surgido y tengo que hacer algo con ello,,… Hasta que no prohíban Youtube no se pueden sacar discos. La gente se baja los discos de Internet y si les gustan se los compran. 

¿Qué tal la acogida por parte del público del último disco “Viejos himnos para nuevos guerreros” (2011)?

Se ha vendido, aunque la gente lo compra porque son fans que quieren tenerlo físicamente. El disco es muy bueno, pero la gente quiere que toques material antiguo, una canción conocida que identifique al grupo. La gente no quiere oir nada nuevo, a no ser que sea de su grupo favorito. Está harta, nada le entretiene y nada le emociona. Antes se sacaba un disco como reclamo para tocar en directo, siempre y cuando te pusieran en la radio. Hoy en día sacar un disco es una pérdida de tiempo. A la gente le gustan todos los grupos que vienen de fuera, que están más rodados porque tocan más y que cobran una pasta solamente por tocar más alto. Somos unos paletos. Nos han invadido musicalmente; no es normal que llenen un estadio grupos tan mediocres como los que vienen a tocar todos los años.

¿Algún proyecto al margen de la música?

No.

¿No tienes pensado sacar algún día tus memorias?

No me interesa en absoluto. Para los curiosos, para los fans, seguro que estaría muy bien.

Tendrás muchas cosas que contar, ¿no?

Si. Estaría muy bien como negocio pero si lo piensas bien,… La gente tiene que ver tantas historias tan retorcidas y raras en Internet, que una historia un poco anómala de un músico español de carretera probablemente no le diga nada. Necesitan demasiada pólvora y demasiada sangre para emocionarse.

¿A qué dedica su tiempo Jose Carlos Molina cuando no está tocando con Ñu?

A estudiar música. La música no tiene la culpa de esta situación. Me gustaría que la gente oyera todo lo que sé, todo lo que he aprendido. Pero no quieren oir nada. Me lo quedaré para mí (Risas).

¿Eres una persona nostálgica?

Si, echo de menos cuando podía jugar al fútbol (Risas). Pero no nostálgico de aquellos años ya que lo pasé muy mal; tenía las mismas trabas que tengo ahora. Yo siempre he ido por delante y tenía la esperanza de que al final todos tendríamos nuestro sitio: tocar durante todo el año y que el público fuera a verte. A este paso vamos a acabar tocando en los bares. Aunque nos dejaran los teatros, la gente no iría a vernos debido al nexo que hay entre los conciertos y el alcohol.

¿Hubiera sido Ñu el referente musical que es de haber surgido hoy, según está el panorama musical?

No sé qué decirte. Cuando teníamos veinte años, y te hablo de los primeros Ñu cuando estaba Rosendo, éramos muchísimo mejores que los grupos que salen ahora. Tocábamos muy bien, con un nivel musical muy variado. Ahora hay guitarristas muy rápidos pero que no transmiten porque no han pasado necesidades ni políticas, ni económicas, ni sociales, ni musicales. Con la barriga llena no se puede apreciar la música.

¿Como definirías tu carrera artística?

He hecho lo que he podido. He sido muy patriota, he querido hacer mucho por este país, ser muy honesto y muy digno, pero creo que me he equivocado. Tenía que haber hecho una música más concreta para la mentalidad de este país, ponérselo más fácil a la gente para que me entendiera. Me tenía que haber ido de España antes de que hubiera sido demasiado tarde.

Un disco que destacarías de la discografía de Ñu.

Depende a qué gente vaya dirigido. A los que les gusta la caña no les va a gustar Ñu. Tampoco a los que les guste el pop. Cada disco tiene su propia historia.

Desde tu experiencia, ¿qué consejo darías a los grupos que están empezando en el mundo de la música?

Que lo dejen. En España nunca se ha respetado el oficio de músico. Por eso lo mejor que puedo decirles a los grupos nuevos es que no se dediquen a esto. Son muchos sufrimientos, se van a hacer ilusiones, no van a ganar un duro. Para tocar bien te tienes que dedicar a esto plenamente. Hoy en día los músicos no tienen salida.  

¡Qué fuerte!

Es la verdad.

¿Como te gustaría que te recordaran?

No sé. Me da igual, francamente. Lo que me importa es que echen de menos mi música. Si fuera una tía, estuviera buena y tuviera las tetas de puta madre, pues bueno (Risas). Pero siendo un tío, prefiero que recuerden mi música.

¿Cómo se ve el panorama social desde la supuesta tranquilidad de un pueblo como Sacedón, lejos del mundanal ruido?

Para estudiar está muy bien. Está bien para estar con mis cosas, con mis composiciones, con mi blues y mi rollo. Es un sitio demasiado tranquilo y muy aburrido ya que no puedo hablar de mis cosas con músicos afines. A mí me gusta mucho hablar de instrumentos y aquí no tengo muchas personas con las que hablar de música. Madrid es mejor ya que puedes contar alguna que otra vez con algún compañero con el que poder hablar.

¿Quieres añadir algo más?

No.


Jose Carlos Molina, una persona que nunca defrauda a quienes como un servidor dicen lo que piensan pensando siempre lo que dicen. Sigue así, por favor. 

martes, 4 de junio de 2013

Entrevista a Salvador Domínguez (Banzai) - Intentamos alegrar el ambiente rockero español y dar esperanza a la gente



A las diez en punto de una apacible noche de domingo, después de un fin de semana algo agotador, sonaba el teléfono de casa.

-          ¿Sí?

-          Buenas noches, Amado. Disculpa que no pudiera atender antes tu llamada pero es que estoy enfermo…

La voz inconfundible de Salvador Domínguez, buque insignia de mil y un proyectos todos ellos de una calidad (y calidez) indiscutible, estaba al otro lado del auricular. Respondía al mensaje que yo, minutos antes, le había dejado grabado en el contestador. El guitarrista, siempre atento y con ganas de contestar a mis preguntas, convirtió la entrevista en una entretenida charla entre dos personas que se entienden porque hablan el mismo idioma: el de la música.  

Salvador, ¿qué impresión sacaste del concierto del pasado 30 de mayo en la sala Live de Madrid?

Fabulosa. La gente volcada, conociendo y coreando los temas, desde el primero hasta el último. Estamos muy contentos con la reacción de la gente.

¿Por qué tanto tiempo sin actuar en Madrid?

Porque está la cosa muy jodida. Todos los promotores que han apostado dinero, lo han perdido. Me contaban el otro día que en Palma de Mallorca habían organizado un concierto y les había costado la hipoteca de su casa. En Pamplona, en Bilbao, en Andalucía. Hacemos todo lo que podemos con un mínimo de condiciones para que la gente salga contenta. Dentro de que estamos en España y que la situación está como está, exigimos un mínimo para tocar para que la gente disfrute. Aun así, estamos contentísimos. Hemos hecho cinco shows que han sido memorables para nosotros y para el público que ha venido a vernos. No veas la que se montó en el concierto de Valladolid. La gente percibe que somos unos auténticos profesionales y eso nos hace muy felices. Si te gusta la música, aprovecha y hazlo bien.  

¿Dónde podremos ver la próxima vez a Banzai en directo?

Eso lo saben Alfredo y Chema. En cuanto nos llaman ensayamos en Barcelona y nos metemos en el furgón.

Y material nuevo, ¿para cuándo?

Falta por trabajar las letras. La música es mía y se la he pasado a (Jose Antonio) Manzano para que haga el texto. No podemos esperar mucho; calculo que el disco estará listo en cinco o seis meses. Y será un disco autoproducido. 


¿Qué hace Salvador cuando no está tocando con Banzai?

Ocho horas de práctica de guitarra. Y si no, escribiendo algún método de guitarra o escribiendo algún libro en los ratos libres. Me gusta escribir libros sobre la guitarra. Empecé con “En la jungla de seis cuerdas”, (1990), luego continué con “Psicópatas del mástil”, (1999),…

Yo aprendí a tocar la guitarra con tu primer método.

No me jodas (Risas). Me lo dice mucha gente. Es lo que más me satisface de todo lo que haya podido hacer. ¡Qué orgullo! Lo de la enciclopedia que hice sobre el rock español estuvo bien porque no había casi nada o lo que había estaba equivocado. Desde Bruno Lomas hasta el año 1990,… Hay muchas cosas en el rock español que no sabemos y que hay que contar.   

¿Qué crees que aporta Banzai al panorama musical actual?

Alegría y esperanza. Intentamos alegrar el ambiente rockero español y dar esperanza a la gente. Reírnos y pasarlo bien con la gente.

Un disco que destacarías de tu carrera profesional.

Me gustan mucho los dos discos que grabé con Tarzen (“Tarzen” y “Madrid”), “Psicópatas urbanos (1998),... También me gustan el primer disco de Banzai (“Banzai”) por los temas y el segundo (“Duro y Potente”) por el sonido. En este último ya estábamos en WEA y firmamos directamente con Mariskal Romero y Paco Salazar.

Y un guitarrista que te haya influido en tu forma de tocar.

Principalmente, Jimi Hendrix y Jeff Beck. Luego, cientos de miles. Si quieres tener un poso musical potente tienes que analizar cosas de cada uno. No me influyeron al mismo nivel pero también lo hicieron Jimmy Page, y Ritchie Blackmore, y Michael Schenker, y Gary Moore, y Robert Johnson, …


¿Por qué reunir a Banzai y no a Tarzen?

A mí no me gustan los “revival”, pero cuando nos reunimos en el local de ensayo eso sonaba de tal manera que hubiera sido tonto si no me hubiera metido en ello. El sonido grabado de la batería de David, con Manzano cantando y Fredy, recién incorporado al grupo, a los teclados – “Tibu” nos había dejado colgados -, … un sonido muy bueno. Ahora sonamos cien mil veces mejor. Hemos homogeneizado el sonido de los temas y eso se puede apreciar en el DVD (“En vivo y potente”). Desde que desapareció Banzai en el año 1985 hasta ahora no he dejado de tocar, machacándome todos los días, y eso también se nota. 

Desde tu experiencia, ¿qué consejo darías a los grupos que están empezando en el mundo de la música?

Que tengan mucha ilusión, que aprendan mucho, que no se corten, que viajen, que se la jueguen si realmente creen en lo que hacen y que tengan siempre el control de la situación. Que lean la historia de los “bluesman” para que vean lo dura que es la vida de un músico.

¿Como te gustaría que te recordaran?

Como el padre de mi hija.

Eso dice mucho de ti.

Como el papá de Paulita.

Eso llega y mucho.

Si.

¿Quieres añadir algo más?

Ha sido un placer hablar contigo porque entiendes de música. No te tengo que explicar nada, puedo hablar libremente porque todo lo entiendes.


El placer ha sido mío. Tu cercanía y sencillez, pudiendo alardear de un currículum tan exquisito como el tuyo, es digno de ejemplo. Es lo que nos pasa a los que somos personas antes que músicos (o periodistas).