domingo, 10 de enero de 2016

2016-01-09 – Sala Hebe - No Konforme – Buscando el firmamento y nunca el estrellato


El primer concierto del año me citaba en la “vallekana” sala Hebe invitado por los chicos de No Konforme. Después de que los Reyes Magos - únicos monarcas cuyas creencias aún profeso – me regalaran la próxima publicación de dos libros, una biografía y una novela, la celebración era obvia. Obligada, diría yo.

Volvemos al barrio, en un concierto de larga duración y alto voltaje en la mítica sala Hebe, lugar que nos vio nacer, crecer y emborracharnos noche tras noche a ritmo de buen punkrock. No faltéis; habrá colaboraciones de muchos amigos de la banda en una noche épica”.

Permítame, amigo lector, utilizar el símil futbolístico para explicarle que jugar en casa no siempre es sinónimo de victoria. Es cierto que se intensifica la cercanía de los presentes, que se palpa un ambiente más emotivo, pero el exceso de confianza puede jugar muy malas pasadas. Tanto es así que solo los más preparados, los verdaderos profesionales, superan con nota ese difícil reto. Y No Konforme lo superaron.

A las once menos cuarto de una lluviosa noche el cuarteto madrileño salía a escena para invitarnos a la lucha, continua y sin tregua, con el tema “Vientos rebeldes”. “Vallekas, buenas noches”, saludaba al respetable un emocionado Luis Luna. Temas imprescindibles en su discografía – Vertedero infantil”, “Peces muertos”,”Tribunal”, Como dijo Joe Strummer”, Gaza”, “Susana Dekadencia”, que contó con la presencia de un elenco de coristas elegidos de entre el público, o “Morao”, con el que finalizaron, tras hora y media, una primera parte de frenética actuación -, acudieron a la cita para festejar el regreso del grupo a los escenarios de la capital. Tampoco faltó el merecido homenaje a nuestras influencias más musicales – a Barricada con una acertada versión de “Tentando a la suerte”, o a Kortatu con “Mierda de ciudad”, entre otras -.

Después de un par de minutos de merecido descanso los cuatro "nokonformes" regresaban al escenario de una abarrotada sala para interpretar los temas “Stop desahucios”, “Bala perdida”, y “Jake al Rey”, con el que dieron por finalizado, quince minutos más tarde, un concierto muy intenso, en la línea ascendente a la que nos ha “bienacostumbrado” el grupo “vallekano”, y en el que los hermanos Luna (Sergio y Luis), J. C. Bauer y Egoitz, siempre agradecidos y cercanos, nos transmitieron el apasionado gusto por la (buena) música. Dando los últimos coletazos a la gira de su aclamado disco “Los que van a morir te la sudan” (2014), No Konforme nos hizo disfrutar de canciones con un mensaje reivindicativo, creíble porque ellos así lo sienten, y que alza la voz de nuestras inquietudes más ímprobas y silenciosas. Algo más que un concierto: un mitin sonoro para retratar una filosofía de vida. La mía. La suya. La nuestra.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

2015-12-29 – Los Suaves – Sala La Riviera – Trastienda del rocanrol, el fin de la función



  

El sentimiento más doloroso que he experimentado en mi vida ha sido el de la despedida. Decir adiós, máxime si es a un referente de esperanza, me ha resultado siempre doloroso. Sé que no resultará fácil despedirse (¡para siempre!) de “Yosi” y compañía, aunque cuando la música termine quedarán los recuerdos, los buenos recuerdos. Y de eso quiero hablar.


Las puertas de la madrileña sala La Riviera volvieron a colgar el cartel de “sold out” para acoger al grupo más grande que ha parido Galicia. A las siete y media de la tarde ya se respiraba el manso olor a despedida – la espera se amenizó con canciones de Motorhead en un claro homenaje al ya legendario Lemmy -, aunque también se percibía el aroma que impregnan las cosas que dejan huella, aquellas que realmente importan. Y se dieron cita las canciones, y las emociones, y las penas, y las alegrías, y la ilusión, y la amistad,… y la memoria.


Una hora más tarde, a las ocho y media, sonaba la solemne intro - “Les Preludes” del compositor Franz Liszt – preludio del tema “Preparados para el Rock n Roll”. Sin otorgar un ápice al descanso acudirían a su obligada cita “Cuando los sueños se van”, “Palabras para Julia”, el visionario poema de Juan Goytisolo hecho música, y “Maldita sea mi suerte”.

Gracias por estar ahí. Hemos venido a cumplir una promesa, cuando deberíamos estar curando nuestras heridas”, nos confesaba un emotivo “Yosi”, entregado siempre (y como siempre) al espectáculo.
Mis primeros discos de Los Suaves
Esta vida me va a matar” y “Frankenstein”, (este último me gustaba más cuanto más lo escuchaba), fueron mis primeras adquisiciones discográficas del grupo orensano. Muy poca gente los conocía. El primero no puede faltar en cualquier fonoteca que se precie digna de calidad porque destila ilusión, valentía, poesía urbana y muchísimo rocanrol.

Después de inundarlo todo con una agradable lluvia de confeti interpretarían los temas “No puedo dejar el rock”, “Viajando al fin de la noche”, “¿Sabes?, ¡Phil Lynott, murió!” y la sublime “Siempre igual”. Para entonces las lágrimas ya se habían apoderado de nuestros ojos. 

Un disco redondo
El tercero, “Ese día piensa en mí”. Con él Los Suaves (im) pusieron su banda sonora en mi vida. Les consagró. La placa da cobijo al himno por excelencia del grupo: “Dolores se llamaba Lola”. 

Tampoco quisieron faltar a su cita “Si pudiera”, – “Phil Lynott  murió, Lemmy falleció ayer y yo no me encuentro muy bien de salud”, bromeaba “Yosi” antes de presentarnos el tema “Malas noticias” - y “Pardao”, en el que el frontman se hizo acompañar por la calidez de una guitarra acústica. El interminable solo de guitarra a cargo de un incombustible Alberto Cereijo hizo que los presentes corearan su nombre. Rebosantes de sentimiento sonaron también “Mi casa es el Rock n Roll”, “El afilador” y “Dolores se llamaba Lola” - el hit por excelencia de los orensanos -, con el pusieron punto y seguido, hora y media más tarde, a una incólume actuación.

Dolores se llamaba Lola
Y Lisa, y Julia, y María, y Sara,… Mujeres convertidas en un indómito deleite que fluía al aprenderme las letras de las canciones que las inmortalizaban.
Después de un minuto de merecido descanso el quinteto regresaba al escenario para interpretar “San Francisco Express”, tema que enlazaron con “Dile siempre que no estoy” – “Yosi” “regaló” al respetable la armónica -,  y “Ya nos vamos”, que dio pie para realizar una nueva pausa.

Un sueño hecho realidad
El día 24 de noviembre de 2010 es una fecha escrita en rojo en el calendario de mi memoria más musical. Ese día un siempre atento Charli Domínguez se entregaba a la tertulia. Su testimonio quedó para siempre plasmado en un libro, “Mamá, quiero ser artista”. Entre otras muchas cosas el bajista me confesó que le gustaría ponerse “a la salida de cada concierto y darles un abrazo a todos los fans. Los fans nos han llevado siempre en volandas, en los buenos y en los malos momentos”.
Villancico Suave”, aderezado con un par de "familiares" Santa Claus que volvieron a empaparnos de confeti (y lágrimas), “Dulce castigo” y la simbólica “La noche se muere”, que alargaron hasta la saciedad en perfecta metáfora de la complicidad que tienen con el escenario (parecía como si no se quisieran marchar), dieron por finalizado un concierto emotivo a la par que sublime. Casi dos horas en las que “Yosi”, Tino, Alberto, Fernando y Charli nos hicieron sentir el rocanrol. Porque eso es lo que somos.

Un concierto inolvidable
Todos a los que he asistido (y han sido muchos). Aunque este último será para siempre.

Parece que aún fue ayer... y ya se están despidiendo. Ata entón. Ata sempre.

P.D.: Perdón por la afonía de mis palabras. Después de sentir las canciones como mías, pienso (creo) que están totalmente justificadas. Las fotografías son obra de JoséEl pulseras”, un lucense de pro.

Aquí acaba la historia del fin de un recital.
Aunque todo vaya bien ¡qué triste es el final!
Una vez me dijeron, por favor escuchad,
que la mayor tristeza es ver a un amigo marchar
".

sábado, 19 de diciembre de 2015

2015-12-18 – Escucha de “Blackstar”, disco de David Bowie – El futuro ya está aquí


David Bowie sigue vivo. El gen innovador de “El Duque Blanco” vuelve a sorprender a sus seguidores con una nueva entrega discográfica, bautizada con el sugerente título de “Blackstar” (Sony Records), vigésimoquinta en su dilatada carrera discográfica. La placa, que verá la luz el 8 de enero de 2016 día de su sexagésimonoveno cumpleaños, ha sido producida por Tony Visconti, ubicuo en las producciones del artista de Brixton desde finales de la década de los sesenta. Para perpetuar las siete canciones que lo componen, Bowie ha optado por la experiencia de músicos de jazz cuyo reconocimiento instrumental ha dado un giro más experimental a su sonido. La precisión milimétrica de los arreglos, amén del variado colorido instrumental, desvela la distocia de una placa que realza el camaleónico registro vocal del artista. Canciones que invitan (empujan) a trasladarse a universos de ensueño, a la reflexión, a lo imposible.

Si buscan un ápice de nostalgia, el disco les defraudará enormemente porque con “BlackstarBowie progresa, mira hacia adelante, toca el futuro. Y aunque en ocasiones dé la impresión de resultar repetitivo, con estribillos adictivos y fórmulas equivocadas, “Blackstar” es un disco vanguardista, que no raro; atrevido, que no imprudente. Y se sacrifica el protagonismo de la guitarra para que instrumentos como la flauta o el saxofón interpreten el papel de actor principal que (con acierto) Bowie les ha asignado. Este es el análisis de la escucha.

Blackstar
En sus casi diez minutos de duración el primer single del disco alberga en su seno la extraña combinación de la música coral con la electrónica, aderezada con la esencia siempre atemporal de los efectos sonoros. Un corte muy teatral en el que los cambios de "tempo" son protagonistas. Es por eso que a veces su escucha resulta algo enervante y otras, convencional. Un tema que enamora desde la apertura y cuya instrumentación nos adentra en el surrealismo del mensaje. El segundo tema de mayor duración en todo el catálogo Bowie.

Tis Pity She Was A Whore
Aderezado con el sonido sensual (y omnipresente) de un saxofón, el tema acelera el ritmo del disco con melodías más agradables al oído.

Lazarus
Dispuesto a abrazar los cánones de la música más convencional, el segundo single del disco es más pausado y sensual. El mejor de la placa.

Sue (Or In A Season Of Crime)
El tema se engalana con ritmos frenéticos (en la línea apuntada por “Tis pity she was a whore”) que confluyen en una hipérbole sonora.

Girl Loves Me
Lo más característico del tema es el estribillo repetitivo hasta la adicción. Si Bowie quería que el mensaje le llegara al oyente lo ha conseguido con creces.

Dollar Days
Introducida por el omnipresente saxofón, el tema vuelve al sosiego más intimista. Y se pierde lentamente para enlazar con el siguiente corte.

I Can't Give Everything Away
Un tema en el que el estribillo, aun repitiéndose hasta la saciedad, endulza sin empalagar. Y concluye con un teclado que nos invita a la escucha del próximo disco.

En definitiva, un álbum muy variado en cuanto a sonido, sorprendente e innovador, con múltiples arreglos pero sin atropellos y en el que el jazz más experimental ocupa la vacante dejada por el populismo del rock. ¿Habrá gira de presentación? El tiempo y los resultados lo dirán.