jueves, 21 de junio de 2012

2012-06-19 - Sala Caracol - Ángeles + Sebastian Bach – Una noche inolvidable

Cuando uno es guapo (como lo es Sebastian Bach) y tiene un grupo de rock (como lo tiene Sebastian Bach), la vida le sonríe, la mayoría de las veces, con su dentadura postiza. Si además, cuando te subes a un escenario, te entregas como si fuera tu último concierto, entonces la vida cobra sentido porque tu felicidad y tu entusiasmo se lo contagias al resto del mundo. El concierto del ex vocalista de los carismáticos Skid Row será inolvidable porque su “colegueo” con el público, su saber estar encima del escenario y su saber rodearse de una banda de lujo, hicieron que así fuera.

Para calentar su actuación Sebastian Bach contó con un “telonero” de lujo, que le acompañará también en Barcelona: Ángeles, una banda de rock en castellano formada, como reza en la biografía de su myspace, “por músicos veteranos de la escena curtidos en bandas como Sex Museum, Star Velvet Revolution, o Gansos Rosas (tributo a Guns and Roses)”, y que “apuestan por las letras sinceras y las melodías pegadizas”. En algo más de media hora de actuación, en la que interpretaron temas tan sugerentes como Dulces sueños”, “Ángeles”, “Mil promesas”, “Corazones Solitarios” o “Cuestión de fe”, con el que se despidieron demostraron, una vez más, sus ganas y su buen hacer encima del escenario. El rock cree en ellos y no tardará en ponerlos muy arriba, que es el sitio en el que se merecen estar.

La espera se hizo interminable. Mucho calor en una sala Caracol que registró una buena entrada. Una espera que sirvió, como otras muchas veces, para charlar de música con los conocidos y hacernos amigos de los que, hasta ese día, no lo eran. A las diez en punto de la noche sonaban los primeros acordes de “Slave to the grind”, primera de las canciones rescatada del repertorio de Skid Row e idónea para abrir el concierto de Sebastian ya que el respetable se contagió de la locura escénica del vocalista, siempre arropado por una banda de lujo – un jovencísimo Nick Sterling y Johnny Chromatic, guitarras, Jason Christopher, bajo, y Bobby Jarzombek, batería -, muy participativos, transmitiendo al público sus ganas de agradar, su simpatía y sobre todo su profesionalidad. La escasa hora y veinte minutos de actuación se rellenó, además de con un desparpajo escénico envidiable, con clásicos tanto de la etapa del cantante con Skid Row – “Here I am”, la salvaje “Big guns”, la preciosidad “18 and life”, “Monkey business“, la nostálgica “I remember you” o “Youth gone wild”, que echó el cerrojo a una inmaculada actuación –, como de su andadura en solitario – “Kicking & Screaming” o “American metalhead” -. Un concierto en el que el respetable participó siempre y siempre fue protagonista – algunos espontáneos se subieron a cantar al escenario junto al showman, que agradeció enormemente: “Gracias por veinticinco años de rocanrol” -; un público que comió de la mano de Bach desde la primera canción. Al final, el cantante presentó a la banda e interpretó a capella el éxito de los míticos Judas Priest, “Livin´after midnight”, que el público acompañó extasiado. Y se despidió con estas palabras: “Gracias mis amigos”.


Las estrellas del rock se muestran como tales en escenarios como el de la sala Caracol. Y Sebastian lo es: una estrella del rock que brilla con luz propia gracias a su profesionalidad, su cercanía y aguante, para hacer de sus actuaciones noches inolvidables que perduran en la memoria como perdura nuestro primer beso o el último engaño; noches inolvidables como la del pasado martes 19 de Junio. Gracias “Sebas”.

miércoles, 20 de junio de 2012

TODOS CREEMOS LO QUE NOS CUENTAN


DECIDIÓ Dios dejar por unos días de ser Supremo, postergar sus asuntos en el  Reino de los Cielos y bajar a la Tierra para disfrutar con su creación. Y vio Dios que era bueno y así lo hizo. No habían pasado diez minutos cuando pudo comprobar que su obra, después de cientos de versiones intentando mejorar el prototipo original, no era tan perfecta como creía. Es el inconveniente de hacer el mundo en siete días, deprisa, corriendo, sobre la marcha y sin haber realizado un estudio previo del proyecto. Fue entonces cuando a Dios se le ocurrió la genial idea de montar una empresa de trabajo temporal con el único propósito de reinsertar, que no redimir, a aquellos que habían ensuciado su obra para devolverlos al redil del buen camino. Banqueros, proxenetas, políticos, ladrones, militares, curas, pederastas, dictadores, …, y asesinos a sueldo. En definitiva, lo mejor de cada casa. Cuando llegó el día de entrevistarme con Dios él, siempre atento como dictan los cánones divinos, se levantó de su sillón a recibirme.

-          Buenos días Ricardo. Pasa, por favor, - dijo mientras me estrechaba la mano con fuerza.

-          Buenos días, contesté yo.

-          ¿Va todo bien? Te noto algo nervioso.

-          Como no iba a estarlo. Dios no te da audiencia todos los días.

-          Sí… Supongo. Por favor, siéntate y hablamos.

Me ofreció asiento y yo, también atento, no rehusé su invitación. Dios se volvió a acomodar en su funcional trono de escai blanco, elegido de algún catálogo de Ikea, y encendió el ordenador donde dijo se guardaban los renglones torcidos de mi vida. Mientras, yo no dejaba de pensar qué coño hacía allí. Si aquel era el día de mi juicio final, siempre me lo imaginé mucho más pomposo y exornado, con ángeles custodios y vírgenes ligeras de ropa haciendo realidad mis deseos más inconfesables. Una bonita estampa que cobraba vida en mi cabeza y a la que por pedir, no le faltaba ni el coro de castrati vanidosos que en una perfecta imitación del siempre apuesto Farinelli, cantaban el Mesías de Händel. Si por el contrario aquella era una broma, me pareció que Dios carecía de dotes y buen gusto para el humor.

-          Según leo en tu informe de vida terrenal, – dijo Dios -, naciste hace setenta y ocho años en Buenos Aires – la verdad, no los aparentas -, actualmente vives en Madrid y te has ganado la vida… como asesino a sueldo. ¡Interesante! En tu currículo aparecen nombres tan prestigiosos como Kennedy, Bruce Lee,… ¿Manolete?

-          Si, contesté seguro de mi respuesta. Todo el mundo piensa que al maestro le quitó la vida un toro miura de nombre Islero en la plaza de Linares. El diestro falleció a causa de una transfusión de plasma en mal estado que yo mismo, ante la negación de los doctores, le practiqué en el hospital. Me contrató su pareja, la hermosa Lupe Sino, quién no pudo superar que el matador no quisiera contraer matrimonio con ella. Aún recuerdo sus últimas palabras antes de la agonía: “Don Ricardo. No veo…".  En la instantánea tomada por Francisco Cano "Canito", soy el que desde el umbral de la puerta observa cómo “El Pipo”  cierra los ojos del maestro… para siempre.

-          ¡Curioso!

De repente el silencio se adueñó de la habitación. Dios carraspeó, se humedeció los labios y continuó diciendo:

-          Como todos los que han pasado por esta habitación te preguntarás qué haces aquí.

-          Cierto.

-          Quiero acabar de una vez por todas con el Mal, dijo Dios con su habitual seguridad suprema.

-          Sigo sin entenderte.

-          Me explico. Para acabar con el Mal, primero he de acabar con los malos. Y por eso estás aquí.

-          ¿Y qué les pasa a los malos que no quieren colaborar contigo?

-          Dios desplazó la cabeza hacia su lado izquierdo, levantó su mano derecha y con un gesto de superioridad abrió una puerta. Despacio. Sin prisa. En otra habitación, metidos en fundas de plástico, descansaban los cuerpos sin vida de cientos de desgraciados; quizás los más tercos,… Quizás los más obstinados,… Seguro que los más idiotas.

-          Aquellos que ves allí no quisieron hacerlo, dijo.

Fue entonces cuando comprendí que Dios no iba de farol. Debería pensar mejor mis respuestas antes de contestar. Sus palabras interrumpieron mis pensamientos:

-          Y ahora dime, ¿vas a colaborar? ¿En qué te gustaría convertirte? ¿Quién te gustaría ser?

Esta vez no me apresuré a responder. Aunque lo primero que se me pasó por la cabeza fue decirle que desde niño siempre quise ser payaso, luego pensé que seguramente había otros muchos con mi misma vocación y con mucho más desparpajo y experiencia que yo. Y tanto “payaso” seguro que no era bueno.

-          Quiero ser escritor, - contesté convincente.

-          ¡Escritor! Cada vez me sorprendes más. Por aquí han pasado banqueros que querían ser repartidores de pizza, políticos a los que les apasionaba convertirse en gigolós,… Ya sabes, por eso de seguir jodiendo,… De todas las respuestas que he oído la tuya es la que más me ha sorprendido.

No dejaba ni un instante de mirarle. Me parecía tan surrealista estar frente a Dios, el mismo personaje al que tantas y tantas veces se habían encomendado mis víctimas suplicándole mi compasión para obtener siempre la respuesta de una bala en la cabeza. 

-          Siempre he querido vivir la vida de otros. Sentir lo que sienten otros,… Hablar como hablan otros,… Vestir como visten otros. Que otros vivan la vida que yo les escribo para ellos.

-          ¡Quieres jugar a ser Dios, como yo!

Esta vez fue Dios quién se pensó la respuesta. Sin apartar su mirada de mis ojos dijo:

-          Me parece bien. Empezaremos apuntándote a un curso de redacción para que te vayas familiarizando con el lenguaje y la escritura. Pero recuerda: el único requisito que te pido es que tienes que aparentar ser una persona normal y vivir una vida normal. Invéntate hijos, casa, esposa…

-          No te preocupes, es lo que he hecho toda la vida.

Y con un nuevo apretón de manos sellamos nuestro pacto.

Después de casi un mes acudiendo diariamente a las clases que se imparten en una academia situada en frente de mi casa, creo que he llegado a la conclusión de que me apasiona escribir. Para aparentar una vida normal me he inventado una vida normal: una hipoteca, dos hijos, tres perros, … Estoy desempleado y he sufrido mobbing, … Todo bastante normal, ¡qué les voy a contar! Todas las mañanas recorro en coche los escasos doscientos metros que separan mi casa de la academia, vuelvo a aparcar y desayuno en el coche porque les he contado a mis compañeros que vivo a treinta kilómetros de allí. Todos nos creemos lo que nos cuentan y mi normalidad les ha convencido a todos. Aunque no sé si cuando lean este relato y descubran mi secreto lo guardarán, o si por el contrario tendré que romper el pacto con Dios y matarlos a todos. Lo cierto es que me jodería bastante ya que me parecen muy buenas personas. 

domingo, 17 de junio de 2012

Entrevista a Natalí Castillo - Uno siempre siente nostalgia de lo que no ha vivido


He de reconocer que soy un ferviente seguidor de la belleza exterior; de la interior me considero un fanático irredimible. Al entrevistar a Natalí Castillo, una guapísima bonaerense tan rubia como sensual, descubrí que su físico pasa a un segundo plano cuando indagas en las aguas siempre cristalinas de su interior. Una mujer en la que, como si de un puzzle se tratara, encajan a la perfección las piezas del talento y la mesura. Lean la siguiente entrevista y enjuicien mis palabras (que son las suyas).   

Natalí, descubre al profano quién eres.

Natalí Castillo es una enamorada de la música. Desde pequeña siempre me gustó cantar. Como cantautora, que es algo que siempre quise hacer, lo hago desde hace dos años, desde que estoy en Madrid.

¿Y cómo se te ocurre venir a Madrid?

Estuve de vacaciones en Barcelona haciendo “covers”. Decidí venir porque en Buenos Aires las cosas no pintaban muy bien. Allí el rock nacional tiene mucho peso. Madrid tiene más facilidades para tocar. Me vine con Pepe Arribas, un músico con una trayectoria muy importante en Argentina.

Antes de “New road” grabaste un EP titulado “From this side”.

Muy bien. Muy poca gente sabe eso. El libro de Julio Cortázar, “Rayuela”, me inspiró para el título. Son mis primeras cinco canciones que están incluidas en New road”; un disco muy autobiográfico, como todos los primeros discos de cada artista.

Hablemos de “New road”. ¿Cuánto tiempo te llevó grabarlo, cuántas canciones tiene, cuántas llevaste al estudio, quien ha colaborado en él, …?

New road” lo constituyen diez canciones compuestas por mí y que he tardado dos meses en grabarlas en mi propia casa. “Waiting”, la canción promocional, fue grabada en un estudio profesional. En mi casa disfruto de un ambiente, de una tranquilidad y una comodidad que en el estudio no tengo. Compuse más canciones que se descartaron porque el disco se pensó en formato acústico y sin la banda esos  temas  perdían algo de peso. En cuanto a colaboraciones están Emilio Sáez en el chelo y Nacho Mur y Pepe Arribas, en guitarras y coros.

¿Y qué tal su distribución?
El disco es autoeditado. Se iba a vender en FNAC pero las condiciones eran muy duras y para el primer disco me pareció que no era lo correcto.

¿Con qué adjetivo definirías el disco?

Muy sincero y auténtico. Emotivo,… Diferente.

¿Y cómo definirías tu música?

Es muy difícil definir… Sincera, real. Una música que transmite.

¿Añadirías o quitarías algo ahora que está grabado?

Una buena pregunta. La verdad es que me hubiera gustado incluir más canciones. Las he guardado para mi próximo disco (Risas). Aunque ahora no quiero pensar en eso ya que estoy centrada en este. Me gustaría grabar más cómodamente, centrada sólo en la música.
¿Tienes pensado hacer un video clip de algún tema, ahora que la fórmula se ha puesto tanto de moda?

Si. Un video de animación de un tema, “At 70´s”, inspirado en los años setenta. Al final uno siempre siente nostalgia de lo que no ha vivido.

“New road” lo has presentado en Londres. ¿Qué tal el recibimiento en la capital inglesa?

El recibimiento fue muy bueno. Aunque pasé una semana de frío y sin ver el sol,… (Risas).

Para los que no nos defendemos en la lengua de Shakespeare, ¿de qué hablan tus canciones?

Hablan de cosas muy mías, de sensaciones, de amigos de toda la vida que ya no lo son, … Me preocupa el mundo aunque esa preocupación no la he trasladado a las canciones de este primer disco. 

¿Y porqué cantar en inglés y perder el acento tan meloso y sensual que tenéis los argentinos?

Es verdad (Risas). Es el precio que hay que pagar (Risas). Toda la música que he escuchado está escrita y cantada en inglés.

¿Dónde y cuándo podremos disfrutar de Natalí Castillo en directo?

Hemos apalabrado para este verano algunos conciertos en el sur de España y luego presentaremos el disco en Buenos Aires, en Notorious, una sala de jazz en la que yo descubrí muchos discos. Estaremos en la capital Argentina desde el 12 al 30 de septiembre.

¿Y qué nos vamos a encontrar los que asistamos a tus conciertos?

Trato que mis conciertos sean experiencias inolvidables para el que acude a ellos.

¿Tiene Natalí Castillo un público propio?

Creo que sí. Hay muchas veces que veo caras conocidas (Risas).

¿Cuál es la formación que te acompaña en directo?

Según donde toquemos y si es en acústico o con banda al completo. Tengo un batería que uso poco, Pepe Arribas, Nacho Mur, Óscar Sánchez, y una servidora.

¿Qué crees que aporta Natalí Castillo a la música actual?

No sé (Risas). Sueno distinto a la gente que suena en la radio. Aporto canciones e historias que pretenden ser diferentes.

¿Cuáles son tus influencias musicales?

Lo primero que escuché fue jazz. Heredé de mi padre su equipo de música y todos sus discos. El primer disco que me enganchó fue uno instrumental de Teddy Wilson de principios de los años treinta. Billie Holiday, James Taylor, Joni Mitchell,…

¿Y qué es lo último que has escuchado que te haya llamado la atención?

One quiet night”, de Pat Metheny.

¿Qué diferencias encuentras entre el panorama musical argentino y el de nuestro país?

Ambas son ciudades que acogen a la gente mucho y muy bien. Quizás en Madrid hay muchas salas de cantautores. Hoy en día los grupos de rock han inundado Buenos Aires; la figura del cantautor existe pero de forma diferente. El público argentino es difícil y condescendiente con la fama; idolatran a la gente. Sin embargo en Madrid me he sentido artista. En Argentina no conozco a nadie que haga lo mismo que hago yo.

El tango no te ha atraído nunca (Risas).

No (Risas). Para escucharlo, sí.

Por último, ¿cuáles son tus proyectos más inmediatos?

La gira por el sur de España y la presentación del disco en Buenos Aires. E intentar difundir mi música a través de emisoras de radio.

¿Quieres añadir algo más?

No.

¿Te has encontrado a gusto en la entrevista?

Sí. Muchas gracias por todo.


Casi dos horas en una cafetería de Moncloa bastaron para conocer, musicalmente hablando, a Natalí Castillo. Escuchar sus canciones fueron suficientes para asegurar que la argentina conquista con su voz. Si quieren ser conquistados también no duden visitar su página web: www.natalicastillo.com

martes, 12 de junio de 2012

Sala Old School - Medina Azahara – “Y decir cada mañana que soy libre como el viento”

Cada concierto es un mundo. El del pasado día 9 de junio en la sala Old School, también. A pesar de que no tocara Censurados, el grupo al que en un principio se le encargó abrir el concierto de los cordobeses. La gente que acudimos a Getafe con la ilusión de ver la actuación de los madrileños, nos quedamos con las ganas de soñar, otra vez, con sus canciones; a pesar de que la sala no completara ni la mitad de su aforo. Con un público más entrado en años que de costumbre pero igual de entregado que siempre, los músicos fueron testigos, en las dos horas que duró el concierto, del buen comportamiento de sus fans, todos ellos con unas ganas inmensas de pasarlo bien, olvidándose de crisis y rescates, de engaños y primas de riesgo, contagiando sus buenas maneras, coreando los temas y siendo partícipes a la vez que protagonistas de una velada, otra más, de buen rocanrol.  


A las diez y veinte de la noche la leyenda viva del rock andaluz, los cordobeses Medina Azahara, empezaban a desatar su adrenalina (y con ella la nuestra) con un tema idóneo para abrir los conciertos, el titulado “No quiero pensar en ese amor”, y que enlazaron con “El vaivén del aire”. Manuel Martínez, voz y alma máter de la banda, dió las gracias a toda la gente que aquella noche acudimos a verlos: “un concierto un poco extraño que al principio se iba a suspender… Queremos agradecer de todo corazón que estéis aquí”, antes de interpretar “Origen y leyenda”, “Hay un lugar“, y “Lucharé”, ese último rescatado de “Marcando el tiempo”, última placa (doble) de la banda. Luego descargarían los temas “Palabras de libertad“, coreado hasta la saciedad por el respetable, “Favorita de un sultán”, “La música suena”, “Se me olvidó”, rescatado del disco “Tierra de Libertad” y que contó con la colaboración siempre de lujo de Moha y Josema de Mago de Oz, “Al padre santo de Roma”, cantado, según Manuel, por “los invitados más queridos: vosotros” (refiriéndose al público), “Córdoba”, que inundó de melancolía y añoranza la sala, “Dime, solo dime”, que Manuel cantó sentado en una banqueta, “El lago”, introducida por el maravilloso teclado de Manuel Ibáñez, “el pequeño Mozart”, según Paco Ventura, “Tierra de la Libertad”, “Velocidad“, con la presencia en el escenario del incombustible Walter Giardino (Rata Blanca) a la guitarra, “Niños”, para la que Leo Jiménez, otro invitado de lujo, prestó su inconfundible voz – “soy fan incondicional de Medina Azahara desde que tenía doce años” -, “Very Well Fandango”, “A los que hirió el amor”, versión del tema que Pedro Ruy Blas llevó hasta el número uno de las listas en 1970, y “Necesito respirar”, tema imprescindible (y necesario) en el repertorio del grupo y con el que los andaluces pusieron punto y final a la primera parte de su  actuación.     


Importante destacar la labor del “malabaristaCharly Rivera, siempre comunicativo y  cercano, y que no dejó de contagiar su ánimo a los presentes, elogio que no desmerece ni un ápice el comportamiento inmaculado del resto de la banda – Manuel Ibáñez a los teclados, Manuel Reyes a la batería, Paco Ventura, a la guitarra y los otros dos “Manueles”: Martínez a la voz y Escudero, a los coros -.


Hey Medina, así no se termina”, gritaba el público para animar a que la banda regresara al escenario. Y lo hicieron para tocar, después de recordarnos con dos conocidos riffs a los mágicos Deep Purple, “Paseando por la mezquita”, auténtico himno del grupo y de los soñadores como nosotros, - luego se presentaron y agradecieron a todos aquellos que sin salir al escenario hacen posible que ellos sí que lo hagan -, “Otoño”, y  Todo tiene su fin”, el precioso tema de Módulos con el que dieron por finalizado un concierto emotivo a la vez que emocionante.

Después de 17 discos de estudio, dos premios de la música, la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes, nueve discos de oro y cuatro de platino, los cordobeses siguen enamorando con un directo que cala el alma sin encharcarlo. Todo un regalo. 


Comunicado de Censurados (justificando su no presencia en el concierto)

Lamentablemente no asistiremos como artista invitado al concierto de mañana sábado 9 de Junio en Madrid junto a Medina Azahara por motivos ajenos a Censurados. Nos caracterizamos por ser una banda sincera y honesta y queremos transmitir que nuestra voluntad siempre ha sido ir y hacer el show; pero las circunstancias se han puesto en nuestra contra. Debido a los tiempos que corren, la capacidad de convocatoria de un grupo así (refriéndose a Medina Azahara) se ve mermada y hace que recorten gastos. Gastos entre los que se incluye nuestra actuación. Por supuesto nuestra prudencia y respeto aceptan la política de cada casa pero en situaciones así, donde el río se revuelve y no queda clara la figura del responsable final, es imposible llegar a un acuerdo beneficioso para ambas partes. Desde aquí mandamos un abrazo a los fans de “Medina“, que seguro son un público magnífico y habrían disfrutado de nuestro show, y a los nuestros, nuestra familia, el abrazo más cercano. Saludos. Censurados.

Saquen ustedes sus propias conclusiones.

lunes, 11 de junio de 2012

Con el Maestro Joaquín Sabina en la Feria del Libro de Madrid

En algo más de dos minutos conseguí que la sonrisa del jienense fuese más protagonista que él mismo. Algo más de dos minutos en los que hablamos de amigos comunes (como lo es Christian Masello) o de lo difícil que resulta acceder a él (petición formal de entrevista que no rehusó); casi treinta años esperando que nuestras manos se fundieran en un apretón que quedará prendido a mi memoria como la flor se prende a la solapa, o como la ausencia se prende al olvido; como prendidos a mi memoria han quedado para siempre los recuerdos de mi primer beso o del nacimiento de mis hijos.


Minutos antes había saludado a Pancho Varona, otro Maestro; pude comprobar que se conserva igual de bien que siempre. Por el momento (y ya son muchos años) las giras le respetan. ¿Sabían ustedes que en la Feria del Libro también se liga? Se liga Conocimiento, el más difícil y complaciente de mis amantes.

domingo, 3 de junio de 2012

Con Natalí Castillo

2012-06-01 – Sala Penélope – Narco + Reincidentes – Lo políticamente incorrecto está de moda

Con el acertado título de “La Sevilla del diablo” los grupos Narco y Reincidentes, ambos hispalenses, han bautizado una gira que les llevará por lo más selecto de la geografía española. La primera parada (más que obligatoria), la madrileña sala Penélope.

A las nueve menos veinte de la noche Narco, el grupo del Barrio de la Macarena, daban el pistoletazo de salida a un concierto con la potencia que avala sus directos: un universo salvaje, agresivo, auténtico, sin pelos en la lengua y en el que los necesitados, los débiles, los que no tienen voz o no pueden hablar, son siempre protagonistas. Temas como “A tomar por culo el mundo”, con la que abrieron el concierto, “Siempre enmarronado”, “Vizco”, “Tu Dios de madera” o “Seke-6, en los que combinan la electrónica y los samples, el scratch y la distorsión, en la dosis justa y necesaria para que el mensaje sea entendible y llegue sin manipulación, sin edulcorantes ni aditivos. Un grupo muy bien conjuntado que dejó muy buena impresión durante los cuarenta y cinco minutos de su actuación, sabiamente dirigida por un entregado Vikingo M.D., quien saltó en dos ocasiones del escenario para confundirse en un abrazo enloquecido con los asistentes que otra vez, y ya van muchas, acudieron en masa para arropar a sus ídolos.

No eran las nueve y media de la noche cuando Reincidentes, capitaneados por Fernando Madina, salían al escenario para intentar igualar la entrega y las ganas de Narco. Y aunque el comienzo fue bastante precipitado (los micros no estaban colocados y el sonido era defectuoso), dejaron muy buen sabor de oído en sus casi cincuenta minutos de actuación. A su cita obligada acudieron temas como “¡Ay Dolores!”, “Buenos tiempos”, “La republicana”, coreada por un público siempre entregado, “La historia se repite”, “La infancia en un cargador”, “Terrorista”, la preciosidad titulada “La ciudad de los sueños”, con la que todos comprendimos que esa noche los protagonistas éramos nosotros, los soñadores, o “Aprendiendo a luchar”, que puso punto y final a su actuación.

Cinco minutos después volvían a la carga los dos grupos para descargar juntos temas como “Vota nadie”, “Grana y oro”, “DJ muerto”, “Madre”, “Nazis nunca más”, “¡Sahara adelante!”, “Vicio”, tan llena de adrenalina y que acabó con algún espectador subiéndose al escenario y lanzándose al público (hacía tiempo que no lo veía), “La cucaracha”, “Jartos d´aguantar” y “Puta policía”, con la que pusieron punto y final a un frenético concierto de casi tres horas de duración en la que las rondas de chupitos de güisqui ofrecidas por Vikingo M.D., la perfecta conexión con el público y el saber agradar, estuvieron siempre presentes. Aquí sobran las lentejuelas y las poses; esto es la Vida: dos grupos (Narco y Reincidentes) que no solo nos cantan nuestras miserias sino que las sufren, las comparten y las entienden. La semilla del diablo está plantada; de todos nosotros depende que se pudra o que germine.

La reseña del concierto no sería completa si no termináramos alabando la acertada política de conciertos que desde hace algún tiempo lleva a cabo la sala Penélope, tratando (y consiguiendo) que lo más selecto del panorama musical patrio se suba a su escenario para acercar así al gran público la calidad de su música. El resultado es una sala siempre llena de incondicionales cuyo único propósito es disfrutar con la música, la buena música. Preguntar por la calle Hilarión Eslava es obtener como respuesta: “¡Sí hombre, donde está “la Penélope”!”. Y eso ya dice mucho de una sala.