jueves, 22 de noviembre de 2012

Doro - 24 de noviembre de 2012 - Sala Caracol - Doro está más viva (y más guapa) que nunca



Por mil ochocientas pesetas - 10,82 euros para quienes gustan de las conversiones -, ví a Warlock, un grupo de heavy metal al que el tiempo les ha abierto las puertas del Olimpo metalero, teloneando a los siempre grandes Judas Priest. Una gira que, junto a Metallica, llevó a la banda más allá de las fronteras de su Alemania natal. Era el año 1986, en el estadio Román Valero del madrileño barrio de Usera. Además de su música contagiosa – creo recordar que presentaban el maravilloso “True as steel”, un álbum recién parido y que contenía el exitoso “Fight For Rock” -, me llamó gratamente la atención su cantante, una rubia cuya belleza solo era superada por su preciosa voz. Su nombre: Doro Pesch. Han pasado muchos años desde entonces pero la frontwoman alemana, que acertó en la elección de continuar su carrera en solitario, sigue demostrando que como el buen vino, su belleza y su voz mejoran con el paso de los años. En el ambiente del metal, Doro es sinónimo de calidad.


Desde aquella gira a la teutona, una de las primeras que se atrevieron a arriesgar cantando heavy metal, estilo que hasta entonces era propiedad de los hombres, le encanta nuestro país. Y viene de nuevo, esta vez a presentarnos su recién estrenado disco, que ha titulado “Raise Your Fist” (Nuclear Blast Records), un trabajo que ilusiona con su sonido actual y en el que cuenta con los invitados de lujo de su amigo Lemmy (Motörhead) o el guitarrista Gus G (Ozzy Osbourne, Firewind). Las fechas elegidas para su gira por tierras españolas son el 23 de noviembre en la pamplonesa sala Totem, el 24 de noviembre en la madrileña sala Caracol y el 25 de noviembre en la sala Razzmatazz 2, de Barcelona. El grupo checo Seven, que nos presentarán su brillante trabajo “Freedom Call”, serán los encargados de abrir los conciertos. Las entradas pueden adquirirse en los habituales puntos de venta: FNAC, Carrefour, Ticketmaster o llamando al teléfono 902 150 025. Una oportunidad de comprobar que la incombustible “Metal Queen” está más viva (y más guapa) que nunca.

domingo, 11 de noviembre de 2012

2012-11-09 – La Riviera – WASP – Mucho ruido y muchas nueces








Hay conciertos que te cogen de la mano y te guían por el recuerdo; conciertos que sin querer te trasladan a una adolescencia marcada por las visitas domingueras a El Rastro madrileño para conseguir, por una libra (sesenta céntimos de euro de los de ahora),  las últimas novedades discográficas grabadas en cutres y defectuosas cintas marca Crescendo. Así llegó a mi vida la música de Los Suaves, Banzai, Quiet Riot, Yesterday and Today, Iron Maiden, Scorpions, Guns n´Roses, grupos que luego he podido disfrutar en directo y de los que con el tiempo he ido adquiriendo sus cedés, todos  originales, algunos firmados por los propios artistas. Así llegó a mi vida la música de W.A.S.P., una banda liderada por el misterioso Blackie Lawless y cuyo primer disco, el homónimo “W.A.S.P.”, me gustó tanto que su escucha me convirtió en fan de la banda. Hasta el punto de que siempre que Blackie ha aterrizado en nuestro país, un servidor ha ido a ver su show en directo.


La sala La Riviera, que para la ocasión registró una buenísima entrada, abría sus puertas al público a las siete y media de la tarde, para que a las nueve y cuarto de la noche sonara por los altavoces un remix de temas que resumían la trayectoria musical de W.A.S.P.; una selección que sirvió de perfecta carta de presentación para que Lawless y compañía hicieran acto de presencia en el escenario ante un público que les esperaba impaciente. Abrieron la caja de sus esencias musicales con el tema “On your knees“, al que le dieron merecida continuidad “The torture never stops”, y “The real me”, rescatado del disco “The Headless Children”, y merecido homenaje a los británicos The Who.
Madrid. Are you ready?”, gritó Blackie desde el escenario para avisarnos que descargarían el tema L.O.V.E. machine”, que destapó la adrenalina de los presentes y cuya locura desembocó en delirio cuando sonaron los acordes de “Wild child”. Ataviado con las inseparables cuchillas en ambos antebrazos y una camiseta que conmemoraba los treinta años de carretera, Blackie (cuya presencia impresiona), de riguroso negro a excepción de las botas blancas, sudaba a borbotones, prueba fehaciente de que la banda estaba desplegando todo su potencial en directo, con continuas y estudiadas carreras por el escenario que animaban a un público siempre entregado. Luego sonarían la sentimental Sleeping (in the fire)”, cantada por el público y que enlazaron con el tema “Forever free”. Un memorable discurso proyectado por las pantallas, a cargo de Martin Luther King, sirvió de presentación al tema “The headless children”, al que siguió “I wanna be somebody”, uno de los clímax del concierto y que el grupo dejó cantar al respetable. Terminado el tema, el cuarteto se marchó a camerinos para regresar e interpretar varios temas del mítico disco “The Crimson Idol”, un álbum conceptual que cuenta la historia de Jonathan Steel. Las canciones elegidas fueron “The invisible boy”, “I am one”, “The idol”, Chainsaw Charlie (Murders in the New Morgue)" y “The great misconceptions of me”, además de “Restless gypsy”, rescatada del disco “Inside the Electric Circus”. Todas las canciones fueron arropadas por videos proyectados por tres pantallas, dos en los laterales del escenario y una detrás de la batería. El resto de la banda, decir que estuvieron a la altura y respondieron a las expectativas que se esperaba de ellos: Doug Blair, guitarra solista, cambió de instrumento en varias ocasiones y estuvo muy participativo y correcto. Mike Duda, bajista, corrió por el escenario y animó al público, y Mike Dupke, batería, aporreó su instrumento para vestir a los temas con la fuerza que requieren. El solo de batería con el que nos deleitó, arropado por videos de coches de carreras, lejos de aburrir, gustó y animó al público.

La actuación – una hora y cuarenta y cinco minutos que supieron a poco - dio por finalizada con los temas “Heaven's hung in black” y “Blind in Texas”, otro de los clímax del concierto, en el que Blackie, después de tirar una botella de agua al público y dejar que éste cantara el tema hasta la extenuación, se subió a su impresionante micrófono con forma de manillar de motocicleta, para despedirse desde lo alto (y por todo lo alto) de todos nosotros. Una actuación memorable, intensa, con el único pero de un repertorio en el que faltaron temas tan imprescindibles en la discografía de los americanos como los son “Animal (fuck like a beast)”, "School daze", o la versión que popularizó Humble Pie, original de Ray Charles, “I don't need no doctor". Otra vez será.

lunes, 5 de noviembre de 2012

2012-11-02 - Sala Caracol - Yesterday and today – Veni, vidi, vinci.

Dave Meniketti (guitarra y voz), John Nyman (guitarra) Brad Lang (bajo) y Mike Vanderhule (batería), hicieron que la noche del pasado dos de noviembre fuera una noche inolvidable. Ellos son Yesterday and Today, una máquina de rock’n'roll que combina a la perfección la fuerza, la pasión y la técnica. El guitar hero hizo hablar a su Gibson Les Paul, que cambió en varias ocasiones, dejando la buena impresión que dejan los músicos que viven por y para la música, alejados de parafernalias baratas, lentejuelas, discursos que nada aportan y purpurina, que muchas veces lo único que hacen es maquillar las carencias musicales y enturbian el buen hacer encima del escenario.  
A las nueve y media, una hora después de que la madrileña sala Caracol abriera sus puertas, recinto que para la ocasión completó su aforo, salían al escenario unos esperadísimos Y&T. A los pocos segundos sonaban los inconfundibles acordes de 
Black tiger”, canción a la que dio continuidad “Hard times”. “Good evening…”, nos saludaba un siempre agradecido Meniketti para, después de cambiar de guitarra, deleitarnos con la interpretación de “Dirty girl”, y “Rock & roll's gonna save the world”. Luego llegarían a su obligada cita las esperadas “Mean streak”, “Rhythm or not” y “Midnight in Tokio”, una bellísima canción aderezada con una no menos bellísima introducción de guitarra a cargo de Dave.

Arropado por una banda de lujo, siempre dispuesta a agradar y que trasladó su euforia al público, que también se mostró muy entregado durante toda la actuación, un siempre atento, amable y jocoso Dave hacía honor a su fama con las seis cuerdas y nos brindaba solos espectaculares, incluso mientras hacía las labores de cantante. También tocarían“Shine on”, “Winds of change”, “25 hours a day”, “I'm coming home”, dedicada al fallecido Phil Kennemore, la instrumental “I'll cry for you”, muy en la línea sentimental de “Parisienne Walkways” del sempiterno Gary Moore, y “Hurricane”, que dio paso a un solo de batería que sirvió para dar descanso al resto de la banda; al finalizar Mike tuvo problemas con el instrumento. Mientras lo subsanaban, Dave y compañía amenizaron la espera con una preciosa introducción del tema “Contagious”, satisfaciendo la petición del público. Con los temas “Don´t wanna loose”, muy solicitado durante toda la velada, “Gimme the beat”, “Squeeze”, cantada por John Nyman, la preciosa “I believe in you”, que acabó con el respetable aclamando a Dave y “Forever”, introducida por el habitual preludio, darían por finalizada la primera parte de su inmaculada actuación. Con “Forever” todos los presentes nos volvimos locos, dejando que la adrenalina fluyera con la fuerza que el tema merece. “Por siempre… Gracias Madrid”, gritó Dave antes de abandonar el escenario.

Dos minutos después regresaban de nuevo para interpretar “Rescue me“, canción que puso la guinda a un pastel que nos endulzó a todos sin empalagarnos. Dos horas y cuarto de concierto en el que los californianos apostaron, como siempre, a caballo ganador; dos horas y cuarto de concierto en las que se puso al rock and roll donde tiene que estar: siempre arriba. Sería de demagogo decir que después de verles en directo uno se puede morir, pero sí afirmo que Yesterday and Today se superan a sí mismos en cada actuación. Como dijera el cónsul romano Julio César al describir su victoria en la batalla de Zela, “veni, vidi, vici”.