domingo, 10 de marzo de 2013

2013-03-09 – Sala Penélope – Sublevados + Porretas – Carne de barrio

Empiezan a no gustarme muchas cosas del rocanrol, por ejemplo, la zona VIP. No me gusta nada ya que hace distinción entre ricos y pobres. Eso no es rock n´roll, eso es otra historia. La codicia no puede dominar el mundo del rocanrol. No soy quién para regañar a nadie, pero no me gusta la zona VIP. Marca diferencias entre la gente”.

Ahora que las salas están cerrando debido a presiones gubernamentales y de otro tipo, aunque presiones al fin y al cabo (Ritmo y Compás y Caracol son un claro ejemplo de ello), hay otras como la sala Penélope que apuestan por la buena música en directo, una inmejorable política para atraer al público, estrategia empresarial que con el tiempo y la dedicación la convertirán en referencia de la escena musical capitalina. Por su escenario han pasado grupos como Reincientes, Obús, Burning, Mojinos Escozíos,… y ahora Sublevados y Porretas. Y una vez más colgaron el cartel de “sold out” en la puerta.


Faltaba un cuarto de hora para las nueve de la noche cuando acudían a su obligada cita Sublevados, un grupo que desde el año 1985 y con trabajos tan apetecibles para el oído como “Live in Alkobendas”, su debut discográfico, o “Hablando de sueños…, su último trabajo hasta la fecha, se está haciendo un merecido hueco en el panorama musical patrio. Con temas en su repertorio como “Mi jaula”, con el que abrieron la actuación, “1939, “6 toros 6”, “Castilla”, “Un mundo nuevo”, “Renunciando a los sueños”, adelanto de su próximo disco que verá la luz el próximo mes de mayo, “Un billete para huir  o “¡Ay Dios?”, el grupo hace apología del buen gusto desde la sencillez y la cercanía que transmiten sus letras, cuaderno de bitácora de la lucha y la rutina diaria. En los treinta y cinco minutos que estuvieron en el escenario, Sublevados demostraron con composiciones que unas veces abrazan la contundencia de Barricada y otras el inconformismo de Reincidentes o Porretas, que son una apuesta segura de futuro.
 
Media hora después, unos esperadísimos Porretas, aclamados minutos antes por todos los incondicionales que acudimos a arroparlos, hacían acto de presencia para demostrar una vez más que sus actuaciones son sinónimo de diversión y compromiso. Después de la introducción de “Always look on the bright side of life” canción que popularizaron los geniales The Monty Pithon, en la no menos genial “La vida de Brian”, los de Hortaleza rompieron el hielo de la espera con “Joder qué cruz”, a la que dieron merecida continuidad “Vive y deja vivir“, “El abuelo fue picaor”, “Dos pulgas en un perro”, la coreadísima “Hortaleza” o “Si bebes no conduzcas”. El clímax emotivo de la noche se alcanzó con el tema “Y aún arde Madrid “, que “El Bode” dedicó al desaparecido “Rober”, quién también estuvo presente gracias al detalle de “el sublevadoSergio, que salió al escenario vestido con una camiseta pintada con el rostro del desaparecido miembro de la banda. Y los cinco Porretas (desde entonces “Rober” presidió el concierto desde el pie de micro de “El Bode”), siguieron con su memorable concierto descargando temas de ahora y siempre; “Si nos dejáis“, la entrañable “El deudor del condado de Hortaleza”, “Si lo sé me meo” o la coreadísima “Ahora lo llevamos bien”. De su recién estrenado disco, el titulado “La vamos a liar”, nos presentaron los temas “Cuando salen los colegas”, “Tripis”, arropado por Elisa a la trompeta, “El gran engaño”, “No me mires que no te oigo”, “La vamos a liar”, o “Casi lo mato”, que tuvieron una buena acogida por parte del público.
Después de algo más de hora y media de actuación, pusieron punto y final a una intensa primera parte los temas “La del fútbol”, que “El Bode”, reconocido madridista, invitó a que cantaran los hinchas del Real Madrid y del Atlético de Madrid, y el habitual popurrí en el que incluyen canciones de AC/DC - “Thunderstruck ” -, de  Burning - “Esto es un atraco” -, o de La Polla Records - Txus” -.  Pasados cinco minutos, Porretas volvían al escenario para terminar de amenizar la velada con los temas “Si los curas comieran chinas del río”, “Marihuana”, Rock'n'roll high school”, la indómita versión de Ramones o “Porretas”, el himno que sirvió de excusa perfecta para que familia, amigos y fans, ocuparan el escenario para festejar con el grupo el inicio de una gira que acercará su música a todos los rincones del territorio nacional.

Empezaba esta crónica con las palabras que “Charly” Domínguez, bajista y fundador de Los Suaves, me dijo en una entrevista que me concedió hace algunos meses. Es denunciable que hoy en día una entrada VIP conceda, al que puede pagarla, el derecho a acudir a un concierto a la hora que le dé la gana, muchas veces perdiéndose la actuación del grupo telonero que siempre es un buen grupo con muy buena puesta en escena, y ocupar las primeras filas en detrimento y prejuicio de unos fans que han estado esperando durante horas para animar y trasmitir el calor de sus incontrolados sentimientos a su grupo preferido desde la primera línea del frente. Cuando en la música el dinero hace distinción entre ricos y pobres el rocanrol, para muchos de nosotros nuestra filosofía válida de vida, se morirá y nosotros moriremos con él. Y es que el sistema también quiere privatizar los sentimientos. ¡Una verdadera pena!

lunes, 4 de marzo de 2013

2013-03-02 -Sala Costelo – Tregua – ¡Salud y Tregua!

En una entrevista a “CharlyDomínguez, el bajista de Los Suaves me decía que “los grupos que empiezan siempre están bien, no puedes darle caña a los que están empezando”. Una lección de humildad que comparto al mil por cien. Es más, no solo la comparto sino que la amplío diciendo que cualquier grupo que se sube a un escenario merece el respeto de la gente por el trabajo, el esfuerzo y la dedicación que les ha llevado hasta allí.


Pasaban cinco minutos de las nueve y media de la noche cuando Estado The Golpe, la banda encargada de telonear a los gallegos Tregua, rompía el hielo de una sala Costelo que cubrió su aforo de incondicionales y colocó en la puerta el cartel de “sold out”. Canciones como “Perdedor”, “Qué más da”, “Cruzando el Sur”, o “Vendido”, abrazan un pop edulcorado con ternura pero al que le falta la frescura que solo se adquiere con la carretera y las actuaciones. Bastaba echar un vistazo a su set list para corroborar en las notas que había anotadas que sus directos apenas dejan sitio para la improvisación. Aunque en sus poco más de cuarenta minutos en el escenario sus familiares y amigos les arroparon con su apoyo incondicional.


En poco más de una hora de actuación, Tregua demostró que es una banda con futuro. Con mucho futuro. A las diez y media de la noche, y tras una introducción que abrazaba la épica, el grupo salió al escenario avalado por un repertorio con dejes perfumados con la esencia más urbana de La Fuga, Rulo o Adolfo “Fito” Cabrales. En este inicio de gira nos presentaban canciones de su último disco, que han titulado “Luces y sombras” (2011), y que ha producido Carlos Escobedo, de Sober. Sonaron temas como “Asignatura pendiente”, según el propio Petru, cantante y guitarra, dedicada a los colegas”, “Cara o cruz”, contra la violencia de género, “Volver a sonreir”, “La última página”, “Paraíso artificial”, un tema nuevo que funcionó a la perfección, o los homenajes a La Fuga – “Por verte sonreir” -, y a Platero y Tú – “El roce de tu cuerpo”, que la gente cantó y bailó hasta la extenuación -. Calificar también de buen gusto los sucedáneos instrumentales que recordaron a Helloween y a Iron Maiden en algunos pasajes de sus temas. El grupo, o lo que es lo mismo Mario García (Petru), guitarra y voz, Adrian Torreira (Adri), guitarra, David Ruíz, bajo, Rubén Rodríguez, teclados, y Miguel Vieites, batería, nos acercó sus melodías pegadizas que hablan de la cotidianeidad de una vida que aunque duele, se deja vivir.


La patria chica estuvo representada por la bandera gallega que corroboró, como todos los presentes, que Tregua es un grupo con un desparpajo instrumental, un saber hacer y una cercanía con el público que les hacen ser grandes, muy grandes. Cumpliendo a rajatabla el refrán que dice que de bien nacidos es ser agradecidos, Mario dio las gracias a todos los fans, al personal de la sala, al grupo telonero y a nosotros, “a la gente de Mariskal”, por haber hecho posible aquel memorable concierto.

Barricada bautizaron su tercer disco con el título de “No hay tregua”. Era el año 1986. Ahora sí que la hay…, y mucha.

domingo, 24 de febrero de 2013

2013-02-23 – British Lion – Sala La Riviera – Y a un metro estaba Steve Harris



British Lion no son Iron Maiden. Cierto. En el grupo toca Steve Harris pero no son “La doncella de hierro”. Y en el disco, las canciones tampoco suenan a Iron Maiden. Cierto. Aunque hay un par de cortes muy rompedores y pegadizos – “A World Without Heaven “, o “The Chosen Ones“-. Del disco se ha dicho que la producción no ha sido todo lo correcta que debiera, aun contando con el respaldo de una discográfica tan potente como lo es EMI Music, o que el cantante, Richard Taylor, carece del caudal vocal que los temas requieren, muy influenciados por los también británicos UFO; del grupo, que solo es una excusa para sentir más cerca el aliento del público. Sin querer entrar en polémica, lo verdaderamente cierto es que en directo British Lion son un vendaval sonoro.

Para abrir boca y calentar motores se contrataron los servicios de los también británicos Zico Chain, una banda que, si en un principio su imagen de adolescentes guapos, altos y rubios de diseño nos condujo a la confusión, tras su actuación cumplieron a la perfección con el dicho popular de que las apariencias siempre engañan. De sus treinta y cinco minutos en el escenario (empezaron a tocar a las ocho menos veinte de la tarde y acabaron a las ocho y cuarto), destacar un repertorio que, abrazando a veces el hard rock y otras el metal alternativo, dejó un muy buen sabor de oído. Temas como “New Romantic”, “The Real Life”, “Mercury Gift”, “Our Evil”, “More Than Life” o “Perfect High”, todos ellos extraídos de su último disco, el titulado “The Devil In Your Heart”, agradaron a un público que se contagió del espíritu del trío, muy activo y preocupado de que los presentes lo pasáramos bien. Y cumplieron con su cometido. Como detalle, decir que después de la actuación ellos mismos recogieron el equipo y se dedicaron a vender su disco en la puerta. Toda una lección de esfuerzo y dedicación.


Media hora después, a las nueve menos diez de la noche, salieron a escena unos esperadísimos British Lion, encabezados por el queridísimo Steve Harris. “This Is My God”, fue la encargada de romper el hielo (como también lo hace en el disco) y a la que dieron continuidad ”Lost Worlds”, ”Karma Killer”,”Father Lucifer”, ”The Chosen Ones”, una delicia de tema que mejora en directo, y ”These Are The Hands”. El repertorio incluyó tres temas nuevos, ”Guineas And Crowns”, ”The Burning” y ”Last Chance”, cuya aceptación por parte del público fue buena. La euforia incombustible del propio Harris, a la que tanto y tan bien nos tiene acostumbrados en La Doncella de Hierro, cantando los temas y moviéndose por todo el escenario, estuvo muy bien arropada por la contundencia de Simon Dawson a la batería y la brillantez instrumental de los dos guitarristas, muy participativos y entregados, sobre todo Grahame Leslie. Quizás donde más cojea la banda es en el puesto de frontman ya que en muchas ocasiones, y como también sucede en el disco, Richard Taylor dio la sensación de no llegar a la plenitud vocal que exigen los temas.

Luego acudirían a su obligada cita ”Us Against The World”, ”World Without Heaven”, que la gente coreó hasta la extenuación como también lo hizo con ”Do You Want It” y ”Judas”, tema con el que, después de una hora y diez minutos, se puso punto y final a una primera parte de concierto muy intensa y emotiva. No habían pasado dos minutos y la banda regresaba al escenario para interpretar “Let It Roll”, el clásico de UFO y ”Eyes Of The You”, canción con la que, diez minutos más tarde, dieron por finalizada su actuación.


Steve Harris demostró ser un personaje muy querido por los fans, cercano, preocupado siempre por agradar con su música a un público siempre entregado. A sus incondicionales les obsequió con las muñequeras, decoradas con los colores de su queridísimo West Ham. Aun así, la actuación obliga a preguntarse si un grupo como British Lion tendría la acogida tanto discográfica como en directo si su formación no estuviera capitaneada por Steve Harris. Ustedes tienen la respuesta.